El futuro de la movilidad sostenible y el patrimonio natural de la región se enfrenta a un desafío legal que podría alterar el mapa de nuestra comunidad. La Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid ha denunciado una maniobra normativa que, bajo la apariencia de un ajuste técnico, busca reducir la protección de las vías pecuarias para blindar proyectos de ocio masivo. Este cambio legislativo pone en el punto de mira el trazado del futuro Gran Premio de España, cuya viabilidad jurídica depende ahora de una palabra en un anteproyecto de ley.
¿Un cambio de palabras o un cambio de modelo?
La controversia ha estallado a raíz del Anteproyecto de Ley de medidas urgentes para el incremento de la oferta de vivienda con protección pública. A pesar de su nombre, este documento esconde una modificación de la Ley de Vías Pecuarias que ha encendido todas las alarmas en los colectivos vecinales y ecologistas. El nudo del conflicto reside en una sutileza gramatical: pasar de la obligación de «calificar» estos terrenos como suelo no urbanizable protegido a simplemente «contemplarlos» como tales. Parece un detalle menor, pero en el ámbito del derecho urbanístico, la diferencia es un abismo. Mientras que calificar implica un mandato legal inamovible, contemplar es un término ambiguo que, según denuncian desde la plataforma, carece de fuerza jurídica para garantizar la seguridad de estos caminos ancestrales.
El circuito de la discordia y su seguridad jurídica
Esta reforma no ocurre en el vacío. Actualmente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid estudia un recurso contra el Plan Especial del área donde IFEMA proyecta el circuito de Fórmula 1. El trazado diseñado para el evento, conocido popularmente como Madring, atraviesa dos arterias naturales históricas: la Vereda de los Leñeros y la Vereda del Quinto. Hasta ahora, estas rutas debían ser protegidas por ley, algo que tanto el Ayuntamiento de Madrid como la administración regional habrían sorteado en la aprobación inicial del proyecto. La sospecha de los vecinos es clara: se intenta cambiar la ley a mitad del partido para evitar que una sentencia judicial anule el circuito por haber invadido suelo protegido.
Un patrimonio histórico nacido en la Edad Media
Conviene recordar que no hablamos de simples descampados. Las vías pecuarias son el legado vivo del Honrado Concejo de la Mesta, fundado por Alfonso X El Sabio en el año 1273. En la Comunidad de Madrid, esta red se extiende a lo largo de más de 4.100 kilómetros, ocupando una superficie que supera las 13.000 hectáreas. Hoy en día, aunque el ganado ya no las transita como antaño, estos caminos cumplen una función vital como corredores ecológicos, espacios de esparcimiento para el senderismo y pulmones verdes que conectan nuestros municipios. Desde la Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid, donde se integra Ecologistas en Acción, advierten que poner en riesgo este dominio público para acomodar negocios efímeros es una decisión «ajena al interés general» y contraria a la sostenibilidad territorial.
Valdebebas: la balanza de las prioridades ciudadanas
Para los habitantes de Valdebebas, un barrio joven del distrito de Hortaleza, el debate no es solo jurídico, sino de convivencia y servicios básicos. La sensación de agravio comparativo es palpable al analizar las cifras y los tiempos de ejecución. Mientras que las obras para el circuito de carreras avanzan a un ritmo frenético, trabajando las 24 horas del día incluso en festivos, las infraestructuras más demandadas por los vecinos parecen circular por el carril lento. El presupuesto para el trazado deportivo supera los 83 millones de euros en obras, a los que se suman los 50 millones del canon anual. Por el contrario, el tan necesitado Instituto de Educación Secundaria (IES) del barrio cuenta con una inversión de 10,4 millones y no estará listo hasta 2027, un año después de que los monoplazas rujan por las calles.
Salud y educación frente a tres días de espectáculo
La situación se repite con el Centro de Salud de Atención Primaria de Valdebebas. Tras años de movilizaciones para atender a una población de 35.000 personas, el centro ha comenzado sus obras con un presupuesto de unos 10 millones de euros. Los vecinos se preguntan por qué el asfalto de la competición tiene prioridad absoluta sobre la atención sanitaria o la educación de sus hijos. «Poner en riesgo el patrimonio pecuario para acomodar proyectos puntuales es incompatible con la protección del dominio público», señalan desde la organización vecinal. El contraste es drástico: una inversión millonaria para un evento de tres días frente a infraestructuras esenciales para el uso diario de miles de familias.
Un impacto que va más allá del ruido
La llegada de la Fórmula 1 a un entorno residencial de Madrid genera dudas legítimas sobre la calidad de vida. Más allá del prestigio internacional que pueda aportar el evento, el día a día de los residentes se verá alterado por la polución sonora, las restricciones de movilidad y la posible degradación de las zonas verdes circundantes. Los precios de las entradas, que en algunos casos alcanzan los 6.000 euros, subrayan el carácter exclusivo de una cita que, según los colectivos críticos, colapsará el distrito para beneficio de unos pocos, dejando como herencia un barrio tensionado y un patrimonio natural desprotegido por ley. ¿Es este el modelo de ciudad que queremos para las próximas décadas? La respuesta parece estar en manos de los tribunales y de la voluntad política de proteger lo que es de todos.




