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11 millones de euros para «humanizar» la antigua autovía A-1 a su paso por El Molar y Pedrezuela

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La antigua autovía A-1A en El Molar y Pedrezuela inicia su fase crucial con la demolición de un paso superior, un paso decisivo en su metamorfosis hacia un espacio urbano accesible y sostenible. Con un presupuesto de 11 millones de euros, esta intervención financiada con fondos europeos prioriza a peatones y ciclistas. Los conductores deben prepararse para desvíos significativos durante los próximos diez días, un inconveniente temporal que dará paso a una nueva concepción del tráfico local.

Una demolición que marcará el futuro

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha iniciado el capítulo más visible de la transformación de la A-1A. La maquinaria pesada ha llegado al kilómetro 44,14 para demoler la estructura de acceso a Pedrezuela, un gesto simbólico que materializa el cambio de filosofía de esta vía. Este proyecto, con un presupuesto de 10,994 millones de euros financiado con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, no es solo una obra de ingeniería, sino una reinvención completa del espacio público que conecta El Molar y Pedrezuela. El objetivo es claro: devolver la vía a las personas.

Cortes de tráfico y desvíos: Una transición necesaria

La demolición, que comenzó el 6 de octubre, exige una interrupción significativa del tráfico durante diez días. Hasta que finalicen los trabajos, las dos calzadas de la A-1A entre los kilómetros 43,100 y 45,500 permanecerán cortadas en horario de 7:00 a 21:00 horas. Para garantizar la seguridad de conductores y trabajadores, se han establecido itinerarios alternativos debidamente señalizados.

Para los vehículos que circulen por la A-1A en sentido Burgos, se propone la salida 43 de la autovía, con acceso a El Molar, para circular por la Calle de Los Nardos y continuar por la Calle de La Rosaleda. Desde allí, se podrá acceder a Pedrezuela o reincorporarse a la A-1A por el ramal de salida del enlace 44. Para el tráfico en sentido Madrid, el desvío se realizará por el ramal de salida 44, punto desde el que se podrá entrar al municipio de Pedrezuela o continuar el camino. Los vehículos pesados con destino Madrid, a excepción de los autobuses interurbanos, serán desviados por la variante exterior A-1.

La visión integral: De autovía a bulevar urbano

La demolición del paso superior no es un acto aislado, sino un paso necesario en un plan maestro de integración urbana. La visión es convertir un espacio dominado por el coche en un bulevar urbano que priorice a peatones y ciclistas. Tras la futura cesión de la titularidad a los ayuntamientos de El Molar y Pedrezuela, la antigua autovía se gestionará como una vía urbana más, permitiendo una convivencia más segura y natural entre el tráfico local y los modos de movilidad activa.

Esta transformación se enmarca en una estrategia nacional más amplia que busca transferir a los municipios la gestión de los tramos urbanos de la red estatal de carreteras, un proceso que ya se ha ejecutado con éxito en otras localidades. La actuación consiste en la construcción de un bulevar central, un carril bici y una profunda reordenación de los accesos a lo largo de las calzadas de la autovía.

Los componentes de la nueva vía: Más seguro y sostenible

La transformación de la A-1A es integral. El proyecto, que abarca un tramo de 4,6 kilómetros, incluye una serie de elementos diseñados para redefinir por completo la experiencia de movilidad y la fisonomía de la zona.

Se construirá un bulevar peatonal de 3,2 kilómetros con una anchura generosa, que se convertirá en el nuevo corazón social de la travesía, un lugar para caminar y permanecer, flanqueado por zonas ajardinadas. Acompañando a este bulevar, se instalará un carril bici de 4,6 kilómetros, ofreciendo una conexión segura y directa para los ciclistas entre ambos municipios. Además, la construcción de nuevas glorietas mejorará sustancialmente la fluidez y seguridad en los cruces más conflictivos, y se instalarán nuevas paradas de autobús para mejorar el servicio de transporte público.

La paciencia de los vecinos ante la recompensa futura

Es inevitable que obras de esta envergadura generen disrupciones en la vida diaria. Los ayuntamientos han rogado a los conductores que extremen la precaución y respeten la señalización provisional, agradeciendo la comprensión de los ciudadanos por las molestias. En el ambiente se percibe una mezcla de paciencia y expectación. Los vecinos, mientras se adaptan a los desvíos temporales, vislumbran el beneficio final: una vía más segura, menos ruidosa y más integrada en el tejido urbano. La comunicación clara y constante será clave para mantener el apoyo ciudadano durante los meses de obras.

Mirando al futuro: Un nuevo eje cívico

La transformación de la A-1A es mucho más que una obra de infraestructura; es un cambio de paradigma. Sustituye la lógica de la velocidad por la de la convivencia, el hormigón por las zonas verdes, y el tránsito de paso por la vida de barrio. Aunque el proceso requiere paciencia, el resultado promete devolver a los ciudadanos un espacio valioso, haciendo de El Molar y Pedrezuela municipios más conectados, saludables y habitables. La demolición del viejo puente no es solo el fin de una estructura, sino la puerta de entrada a un nuevo modelo de movilidad donde las personas recuperan su lugar.

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