En una emergencia médica, cada segundo cuenta, y saber cómo actuar mientras llega la ambulancia puede marcar la diferencia. La atención precoz y la conducta PAS (Proteger, Alertar, Socorrer) son claves para salvar vidas. Aquí te explicamos qué hacer y qué evitar en esos cruciales minutos.
Cuando nos enfrentamos a una situación de emergencia, el tiempo es vital. La llegada de una ambulancia es sinónimo de una atención médica especializada, pero antes de que arriben los profesionales, nuestra actuación puede ser crucial. La rapidez, la calma y la correcta actuación pueden salvar vidas, y todo comienza con una correcta alerta a los servicios de emergencia.
La importancia de la conducta PAS
La actuación en una emergencia se basa en la conducta PAS, un protocolo que puede ser seguido tanto por profesionales como por personas sin conocimientos sanitarios. Este proceso consta de tres pasos esenciales: Proteger, Alertar y Socorrer.
- Proteger: El primer paso y el más importante. Debemos asegurarnos de que tanto la víctima como el rescatador estén a salvo antes de intervenir. Es vital no asumir riesgos innecesarios que puedan empeorar la situación.
- Alertar: Llamar a los servicios de emergencia (112 o 061) es el siguiente paso crucial. Cuanto antes se haga, antes llegará la ayuda. Si no tenemos teléfono disponible, debemos buscar uno o pedir ayuda a alguien cercano. Es importante recordar que cualquier persona presente en la situación puede hacer esta llamada.
- Socorrer: Este paso es el más complicado si no se tiene formación médica. Sin embargo, hay acciones básicas que todos podemos hacer para ayudar mientras llega la ambulancia, como realizar compresiones en caso de parada cardiorrespiratoria o asistir a alguien que ha sufrido convulsiones.
¿Qué hacer en situaciones específicas?
La actuación en una emergencia varía dependiendo del tipo de incidente. Aquí te dejamos algunas pautas útiles que pueden salvar vidas:
- Persona inconsciente que no respira: Si la víctima no respira, hay que comenzar con las compresiones cardiacas (RCP). Es importante colocarse a un lado de la persona, situar las manos en el centro de su pecho y aplicar 100 compresiones por minuto. Si hay un desfibrilador (DESA) cerca, no dudes en usarlo. Este dispositivo es seguro y ayuda a restablecer el ritmo cardíaco.
- Convulsiones: Durante una convulsión, el riesgo es que la persona se golpee contra objetos cercanos. Debemos asegurarnos de que el entorno esté seguro y, tras la crisis, colocar al paciente en posición lateral de seguridad para evitar el atragantamiento.
- Mareo: Si alguien se desmaya o está mareado, la clave es evitar que se caiga al suelo. Si ya está en el suelo, colócalo en la posición lateral de seguridad para prevenir el atragantamiento en caso de vómitos.

Lo que NO debemos hacer
En situaciones de emergencia, es igual de importante saber qué no hacer para evitar complicaciones. Aquí algunos errores comunes:
- No actuar sin haber protegido a la víctima y a uno mismo.
- No mover a personas accidentadas, especialmente si se sospecha de lesiones en la columna.
- No retirar cascos a motoristas, a menos que los profesionales sanitarios lo indiquen.
- No intentar realizar maniobras que no sabemos hacer, como introdudir objetos en la boca o intentar despejar vías respiratorias de forma incorrecta.
- No grabar ni fotografiar a las víctimas. Es fundamental respetar la intimidad y la dignidad de las personas afectadas.
¿Cómo facilitar la llegada de la ambulancia?
Si bien no podemos acelerar la llegada de los servicios médicos, sí podemos facilitarles el acceso. Identificar un punto de referencia claro para que los equipos de emergencia lleguen más rápido puede marcar la diferencia. En áreas remotas o grandes urbanizaciones, tener a una persona esperando en un lugar visible o mantener la puerta abierta puede ser de gran ayuda. Si estás solo en casa, también es una buena práctica avisar a un vecino.
Saber cómo actuar en una emergencia puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Mientras llega la ambulancia, aplicar el protocolo PAS puede salvar vidas. Proteger, alertar y socorrer son los tres pasos clave que cualquier persona puede seguir, sin importar su formación sanitaria. Y lo más importante: la calma y la precisión en la actuación son esenciales.









