La obesidad, una enfermedad que afecta a millones de personas, ha sido tratada durante años a través del índice de masa corporal (IMC). Sin embargo, un grupo de expertos ha propuesto un cambio en la forma de abordarla. Durante un simposio reciente en Málaga, expertos internacionales, junto con organizaciones comprometidas en la lucha contra la obesidad, discutieron nuevas guías para diagnosticar y tratar esta enfermedad, con un enfoque más preciso y personalizado.
Hasta ahora, el IMC ha sido la principal herramienta para diagnosticar la obesidad. Sin embargo, los especialistas afirman que este indicador no refleja de manera exacta la cantidad de grasa en el cuerpo ni su distribución. Por ello, las nuevas guías proponen que se utilicen otros métodos para medir la obesidad, como la evaluación de la composición corporal. Esto no solo permite saber cuánta grasa hay en el cuerpo, sino también cómo esta grasa puede afectar a la salud, especialmente al riesgo de enfermedades como la diabetes y las cardiovasculares.
“El IMC no siempre muestra una imagen precisa, ya que no diferencia entre masa muscular y grasa corporal”, explica la Dra. María del Mar Malagón, presidenta de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO). Por lo tanto, es importante incluir otras medidas, como el índice cintura-altura, que se ha demostrado tener una fuerte relación con los problemas de salud. Además, se está promoviendo una evaluación más completa, que considere la nutrición, la actividad física y el bienestar emocional de las personas con obesidad.
La obesidad como enfermedad crónica
Uno de los puntos más importantes de las nuevas guías es reconocer la obesidad como una enfermedad crónica, lo que significa que no es algo que se pueda resolver de manera rápida o temporal. Este enfoque de largo plazo se basa en tratar la obesidad de manera personalizada, adaptada a las necesidades individuales de cada paciente. “El objetivo es hacer un tratamiento estructurado y continuo para controlar la obesidad, tal y como se haría con cualquier otra enfermedad crónica,” afirma Gema Frühbeck Martínez, investigadora del CIBEROBN.
Enfoque integral y multidisciplinar
En lugar de centrarse solo en la pérdida de peso, las nuevas guías sugieren un enfoque más amplio. Esto incluye un tratamiento nutricional adecuado que no solo busque perder peso, sino también mantener la masa muscular, y una atención emocional para ayudar a las personas a lidiar con los aspectos psicológicos de vivir con obesidad. Además, se hace un llamado a combatir el estigma social asociado a la enfermedad, un paso clave para ayudar a los pacientes a sentirse apoyados y no juzgados.
Novedades en el tratamiento
El tratamiento de la obesidad también ha cambiado con estas nuevas guías. En lugar de tratarla de manera uniforme, ahora se busca ofrecer tratamientos más personalizados que se adapten a las características y necesidades específicas de cada persona. Esto incluye tanto el tratamiento farmacológico como la intervención quirúrgica, cuando sea necesario. También se están desarrollando nuevas herramientas para medir la grasa corporal, lo que puede mejorar la precisión en el diagnóstico y en la elección del tratamiento adecuado.

Un cambio global
Las nuevas guías no solo se están implementando en Europa, sino también en América Latina, donde el problema de la obesidad es igualmente grave. En países como Argentina, Chile y México, los expertos están adaptando estas recomendaciones a las realidades locales. “Estamos trabajando en una guía integral que considere tanto los aspectos clínicos como sociales, para abordar la obesidad de manera completa,” comenta la Dra. María Natalia Nachón, jefa del servicio de nutrición en Buenos Aires.










