Las secuelas del ictus, como la rigidez muscular y la pérdida de autonomía, afectan a miles de personas en España y el mundo, dificultando tareas básicas del día a día. Hasta ahora, el tratamiento más común para aliviar estos síntomas ha sido la inyección de toxina botulínica, que ofrece alivio temporal pero con limitaciones.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Granada, el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA) y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio ha dado un paso adelante con un ensayo clínico pionero que demuestra que la cirugía puede ser una alternativa eficaz y duradera.
Transferencias nerviosas: la clave para activar la recuperación
El procedimiento quirúrgico se basa en técnicas de transferencias nerviosas, que consisten en redirigir nervios sanos para recuperar la función del miembro afectado por el ictus. Esta técnica, que inicialmente se aplicaba en lesiones traumáticas del plexo braquial, ahora se adapta con éxito a pacientes con daño cerebral adquirido, incluyendo parálisis cerebral infantil y secuelas de ictus. La gran ventaja es que la cirugía actúa solo sobre el lado afectado, preservando la funcionalidad del brazo sano y reduciendo riesgos.

Resultados que cambian vidas
Los primeros resultados del ensayo clínico, realizado en el Hospital Universitario Clínico San Cecilio, son prometedores. Los pacientes experimentan mejoras significativas en la movilidad y función de la mano, junto con una reducción notable del dolor y una mayor independencia para realizar actividades cotidianas. Además, esta intervención contribuye a disminuir la carga que soportan los cuidadores, un aspecto fundamental en el bienestar familiar.
Un impacto positivo en el cerebro
Más allá de los beneficios físicos, la cirugía también activa la neuroplasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse. Un estudio complementario con resonancia magnética ha mostrado cambios positivos en la sustancia gris y blanca del cerebro tras la intervención, lo que confirma que el sistema nervioso puede seguir recuperándose incluso en fases crónicas del ictus.
Viabilidad y sostenibilidad para el sistema de salud
La evaluación económica del procedimiento indica que, a partir de los tres años, la cirugía resulta coste-efectiva, lo que la convierte en una opción viable para los sistemas públicos de salud. Esto es especialmente relevante en un contexto donde se busca ofrecer tratamientos sostenibles que mejoren la calidad de vida de los pacientes a largo plazo.
Un proyecto colaborativo con futuro
Este avance ha sido posible gracias al trabajo conjunto del grupo de investigación TECE21 – Reparación, Regeneración y Sustitución Ósea, del área de Terapias Avanzadas y Tecnologías Biomédicas del ibs.GRANADA, con la colaboración de la Universidad de Granada y el apoyo financiero del Instituto de Salud Carlos III y la Unión Europea. Actualmente, el ensayo clínico se encuentra en su fase final y el equipo investigador prepara nuevas publicaciones que profundizarán en estos prometedores resultados.










