Madrid tiene, desde finales de agosto, cinco rutas de senderismo más para explorar la región. Se trata de una ampliación del programa Rutas Verdes, impulsado por el Consorcio Regional de Transportes (CRTM), que ya suma 60 itinerarios repartidos por 45 municipios y roza los 1.200 kilómetros de recorrido. La idea de fondo es sencilla: aprovechar el transporte público —metro, autobús o tren— para llegar hasta paisajes con valor natural, histórico o cultural, caminarlos y volver a casa cómodamente.
Todos los trayectos de las Rutas Verdes de Madrid, tanto los nuevos como los ya existentes, arrancan, terminan o pasan por algún punto con parada de transporte público, lo que facilita mucho la logística para quien quiere hacer senderismo sin planificar traslados complicados. Además, no todos exigen el mismo esfuerzo: hay opciones para caminantes experimentados y otras pensadas para quien busca simplemente pasar el día al aire libre sin grandes exigencias físicas.
De Chinchón a Colmenar de Oreja, por la vía de un antiguo tren
Una de las incorporaciones más llamativas es la ruta Desde el Páramo a la Vega, que une dos de los pueblos con más encanto turístico de la región: Chinchón y Colmenar de Oreja. El camino no es cualquier sendero: discurre sobre las vías de un antiguo ferrocarril que en su día se construyó para trasladar hasta Madrid la piedra caliza que se extraía en las canteras de la zona. Caminar por este trazado permite, de paso, hacerse una idea de cómo se movía la industria de la piedra en la comarca hace más de un siglo.
Leganés se convierte en punto de partida de varias rutas
El sur de Madrid también gana protagonismo con esta ampliación. La ruta Leganés-Cuatro Vientos es, de las cinco nuevas, la más corta, y de hecho ya es un clásico entre los vecinos de la zona para llegar al parque de Las Presillas, compartido con Alcorcón. El recorrido va por vías pecuarias hasta Cuatro Vientos, y desde ahí se puede seguir caminando —cruzando la A-5— hacia Boadilla del Monte y Villaviciosa de Odón para quien quiera alargar la jornada.
En la misma línea aparece Leganés-Boadilla del Monte, que amplía la anterior y transcurre buena parte del trayecto por el llamado Arco Verde, un corredor ecológico pensado para enlazar más de 25 municipios del área metropolitana. Es, en la práctica, una manera de atravesar varios pueblos del sur y del oeste de Madrid casi sin pisar asfalto.
Un gran arco entre Leganés y Pozuelo de Alarcón
La cuarta novedad, Boadilla-Majadahonda-Pozuelo, completa el dibujo anterior y permite trazar un recorrido continuo entre Leganés y Pozuelo de Alarcón para quien quiera encadenar varias etapas. Por el camino se cruzan dos zonas verdes muy conocidas en la zona: el Monte de Boadilla y el Monte del Pilar, ambos con buena cobertura arbolada y tramos de sombra que se agradecen especialmente en los meses de más calor.

La Pedriza, el embalse de Santillana y el castillo de Manzanares El Real
La última de las cinco propuestas apunta hacia la sierra. Soto del Real-Manzanares El Real es una ruta de montaña que recorre caminos menos transitados de La Pedriza, uno de los enclaves naturales más fotografiados de la Comunidad de Madrid. El esfuerzo tiene premio: durante el trayecto se pueden contemplar vistas panorámicas del embalse de Santillana y del castillo de Manzanares El Real, dos de los elementos más reconocibles del paisaje de la zona norte.
Naturaleza, historia y transporte público, en un mismo paquete
Con estas cinco incorporaciones, el programa de Rutas Verdes sigue apostando por una fórmula que combina ocio al aire libre, patrimonio y movilidad en transporte público. Para los vecinos de Madrid y su región, supone contar con más alternativas de senderismo accesibles fácilmente en metro, autobús o tren, con recorridos que van desde paseos cortos y sencillos hasta jornadas de montaña más exigentes en zonas como La Pedriza.









