La iglesia de Alalpardo acogió el 7 de septiembre el rodaje de varias escenas de una película estadounidense. El templo se convirtió para la ocasión en una ermita en la que se buscaba un tesoro. La grabación recuperó el vínculo del municipio con el cine cuatro décadas después del rodaje de ‘El viaje a ninguna parte’.
La iglesia de Alalpardo fue escenario el 7 de septiembre de varias escenas de una película estadounidense. Para la grabación, el templo simuló ser una ermita en la que se desarrollaba la búsqueda de un tesoro.
El rodaje estuvo a cargo de una productora de Los Ángeles, que trabajó con un equipo de unas 15 personas.
Cuatro décadas después de ‘El viaje a ninguna parte’
La grabación tuvo un significado especial para el municipio porque se produjo 40 años después del rodaje de varias escenas de ‘El viaje a ninguna parte’, la película dirigida por Fernando Fernán Gómez.
De esta manera, Alalpardo volvió a formar parte de una producción cinematográfica, recuperando una relación con el cine que se remontaba a cuatro décadas atrás.

Los focos volvieron a encenderse
Durante la jornada de rodaje, la iglesia asumió el papel de una ermita para recrear las escenas previstas por la producción. Un equipo de unas 15 personas se encargó de la grabación, mientras los focos volvían a iluminar un escenario del municipio utilizado esta vez para una producción estadounidense.
Así, 40 años después de aquel rodaje de ‘El viaje a ninguna parte’, la palabra «acción» volvió a escucharse en Alalpardo, con la iglesia como escenario de una nueva historia cinematográfica.









