El comandante Emilio Arias, vecino de Tres Cantos, llevará el nombre de su ciudad hasta una base española en el continente helado. Al frente de 13 militares, participará en una campaña que comenzará en diciembre y se prolongará hasta marzo de 2027. Su misión será apoyar a los equipos científicos que investigan en uno de los territorios más exigentes del planeta.
Una señal de madera con el nombre de Tres Cantos está a punto de emprender un viaje de más de 12.500 kilómetros. Su destino es la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, situada en Isla Decepción, en las islas Shetland del Sur. Allí acompañará al comandante Emilio Arias, vecino de Tres Cantos y jefe del XL Contingente Antártico del Ejército de Tierra, durante la próxima campaña.
La distancia que figura en la pieza es de 12.544 kilómetros, los que separan la ciudad madrileña de la base española. Más allá de esa cifra, la señal representa el vínculo entre el militar y su lugar de origen durante los meses que permanecerá lejos de casa.
El alcalde, Jesús Moreno, le ha entregado la pieza junto con una bandera de Tres Cantos. Se trata de una tradición entre los integrantes del contingente, que solicitan a sus respectivos ayuntamientos un distintivo de su localidad para llevarlo a la Antártida.
A cambio, Arias ha entregado al Ayuntamiento un cuadro conmemorativo que incluye un banderín de España con el símbolo de la base.
Trece militares ante una nueva campaña antártica
La expedición está prevista para diciembre de 2026 y se prolongará hasta marzo de 2027. Durante ese periodo, Emilio Arias dirigirá a un equipo de 13 militares encargado de desarrollar las tareas asignadas al contingente en la base española.
Antes de partir, los integrantes deberán completar una preparación específica para afrontar las condiciones del territorio antártico. El entrenamiento incluye navegación, manejo de embarcaciones neumáticas, orientación mediante GPS y ejercicios de rescate en el agua.
También se preparan en técnicas de supervivencia, actividades de montaña y resistencia física. Son distintas áreas de formación destinadas a que el equipo pueda desenvolverse en un entorno que exige preparación y capacidad para responder ante situaciones difíciles.

El trabajo militar que permite avanzar a la ciencia
La presencia del Ejército de Tierra en la Antártida tiene una función práctica: dar apoyo logístico y seguridad a los equipos científicos que trabajan en la zona. Desde la Base Gabriel de Castilla, los militares facilitan los desplazamientos y las operaciones necesarias para desarrollar los proyectos de investigación.
Su labor permite que los científicos cuenten con apoyo para llevar a cabo sus trabajos sobre el terreno. Para ello, el contingente asume tareas relacionadas con el funcionamiento de la base y con las necesidades de las distintas expediciones.
La campaña que comenzará en diciembre mantendrá este cometido hasta marzo de 2027, con el comandante tricantino al frente del equipo. Durante esos meses, a miles de kilómetros de Madrid, la pequeña señal de madera recordará de dónde procede uno de los responsables de la misión.








