El plan contempla hasta 18,4 millones de euros para reparar calzadas entre hasta 2029. Las obras podrán llegar a los cuatro distritos y abarcar desde el asfaltado superficial hasta reparaciones más profundas. La ubicación de los trabajos se decidirá según el estado de las calles, por lo que todavía no hay un calendario concreto.
El estado del pavimento es una de esas cuestiones que se notan cada día al volante, al circular en autobús o al cruzar una calle. Los baches, las grietas y las zonas de asfalto desgastado pueden afectar tanto a la comodidad de los desplazamientos como a la seguridad vial. En Alcobendas, la previsión es mantener y reparar las calzadas durante los próximos tres años mediante un programa de obras que podrá alcanzar los 18,4 millones de euros.
El acuerdo marco para la rehabilitación de las calles durante el periodo 2026-2029 se formalizó mediante un procedimiento cuya publicación apareció el 14 de octubre de 2026 en la Plataforma de Contratación del Sector Público. La cifra anunciada es el importe máximo previsto para el conjunto del acuerdo, no una cantidad que vaya a gastarse necesariamente en su totalidad.
Los cuatro distritos entran en el ámbito del plan
El programa abarca la red viaria de Centro, Norte, Urbanizaciones y Empresarial. Eso significa que las intervenciones podrán plantearse en cualquiera de estas zonas, aunque no implica que todas las calles vayan a renovarse ni que exista un reparto de fondos establecido por distrito.
La decisión dependerá del estado del pavimento y de las necesidades que se detecten. También se tendrán en cuenta otros proyectos municipales que puedan afectar a las calles y sus alrededores. Por ahora, la documentación disponible no identifica las vías que se repararán primero. Cada intervención deberá concretarse en un proyecto específico, que determinará la ubicación de las obras, la superficie afectada y el tipo de reparación necesario.

No todas las calles necesitarán el mismo tipo de reparación
Una de las claves del plan es que no todas las obras consistirán en echar una nueva capa de asfalto. Cuando el deterioro sea superficial, los trabajos podrán centrarse en retirar parte del pavimento existente y extender una nueva capa de rodadura.
Si los daños son más profundos, será posible intervenir en las capas inferiores de la calzada. Los documentos técnicos contemplan reparaciones que pueden llegar a la estructura completa del firme, cuando su estado lo requiera.
También se prevén actuaciones para sellar grietas, reparar bordillos, eliminar raíces que hayan dañado el pavimento y ajustar las tapas de alcantarillado y otros registros a la nueva altura de la calle. Los sumideros deberán revisarse y limpiarse para evitar que queden obstruidos por los restos de las obras.
La señalización horizontal, incluidas las marcas viales, se repondrá cuando corresponda. Los proyectos también podrán contemplar reductores de velocidad de acuerdo con la normativa.
Menos ruido y más seguridad, entre los objetivos
La renovación del pavimento busca mejorar las condiciones de circulación en los tramos donde se intervenga. Entre los objetivos recogidos en la documentación figuran aumentar la seguridad vial, mejorar la comodidad de los usuarios y reducir el ruido asociado al pavimento.
El plan también plantea contribuir a disminuir la contaminación del aire. Son objetivos generales de las actuaciones previstas; su alcance dependerá de las obras que finalmente se ejecuten en cada calle.

Las obras podrán afectar al tráfico y a los horarios habituales
La renovación de las calzadas puede exigir cortes de circulación, desvíos o cambios temporales en el acceso a determinadas zonas. La documentación técnica establece que las empresas deberán señalizar y proteger las obras, así como mantener itinerarios peatonales seguros.
En función de las necesidades de cada intervención, algunos trabajos podrán realizarse por la noche o en días festivos. Esta posibilidad se contempla para situaciones en las que sea necesario reducir las afecciones a la movilidad, atender una urgencia o limitar las molestias a terceros.
Sin embargo, no se ha publicado en la información facilitada un calendario de cortes de tráfico ni las fechas de inicio de las obras en calles concretas. Esos detalles dependerán de los proyectos y de la planificación de cada actuación.

Un contrato para organizar las reparaciones hasta 2029
El acuerdo marco fija las condiciones para desarrollar las obras durante tres años, pero cada intervención tendrá que tramitarse y definirse por separado. Antes de empezar, será necesario concretar los trabajos y los plazos correspondientes.
También habrá controles para comprobar que los materiales y la ejecución cumplen las condiciones previstas. Una vez recibida cada obra, la documentación establece un plazo de garantía de un año, salvo que la empresa haya ofertado uno superior.
La rehabilitación de las calzadas se plantea así como un trabajo progresivo, condicionado por el estado de la red viaria y las necesidades que se vayan identificando. Para los vecinos, la información pendiente más relevante será conocer qué calles se incluirán, cuándo comenzarán los trabajos y qué afecciones tendrá cada intervención.
Hasta que se concreten esos datos, el alcance del plan está definido en términos generales, pero no permite saber todavía qué zonas notarán primero los efectos de las obras.










