Casi 14 toneladas de cobre acumuladas en un mismo centro de Alcobendas han puesto el foco en el negocio de la compraventa de metales y en el origen de estos materiales. La Guardia Civil ha intervenido 13.978 kilos de cobre en unas instalaciones dedicadas a recuperar residuos metálicos. La actuación forma parte de una operación en Madrid que suma 29 personas detenidas o investigadas y más de 25 inspecciones desde junio.
Los agentes encontraron en un centro de recuperación de residuos metálicos de Alcobendas 13.695 kilos de cable de cobre en bruto y 283 kilos de cobre triturado. En total, casi 14 toneladas de material que quedaron intervenidas durante una operación contra la venta de metales procedentes de robos.
La cantidad convierte a Alcobendas en uno de los puntos destacados de las actuaciones desarrolladas por la Guardia Civil en la Comunidad de Madrid entre junio y octubre de 2026. La investigación busca averiguar quién sustrae estos materiales y cómo llegan después a establecimientos donde pueden venderse.
El cobre tiene un importante valor económico y se utiliza en instalaciones eléctricas y redes de telecomunicaciones. Su robo no se queda, por tanto, en la pérdida del material: también puede causar averías y dejar servicios interrumpidos.
El rastro del cobre, desde el robo hasta la venta
La operación no se ha centrado únicamente en localizar cable sustraído. Una parte de las investigaciones se dirige a los canales que permiten dar salida a estos materiales y devolverlos al mercado.
Durante estos meses, la Guardia Civil ha inspeccionado más de 25 establecimientos dedicados a la gestión y recuperación de residuos metálicos. El balance comunicado el 23 de octubre asciende a 29 personas detenidas o investigadas.
Además del cobre, las actuaciones se han dirigido a la comercialización de catalizadores de vehículos y otros metales de elevado valor económico. El propósito es dificultar que los materiales robados encuentren compradores y puedan venderse como si su procedencia fuera legal.

Fuente el Saz del Jarama también aparece en la investigación
Alcobendas no ha sido el único municipio donde los agentes han localizado grandes cantidades de cobre. En Fuente el Saz del Jarama intervinieron 1.057 kilos de cable de cobre en bruto y 469 kilos de cobre pelado.
En este caso, el establecimiento quedó precintado y clausurado cautelarmente, según la información facilitada por la Guardia Civil.
Al sumar las cantidades de ambos municipios, el material intervenido alcanza los 15.504 kilos de cobre. De ese total, 13.978 kilos corresponden a Alcobendas y 1.526 kilos a Fuente el Saz del Jarama.
Un robo que puede afectar a los servicios cotidianos
Detrás de la sustracción de cable puede haber consecuencias que van mucho más allá del valor del metal. La Guardia Civil señala que estos robos afectan a infraestructuras eléctricas, redes de telecomunicaciones, instalaciones industriales, explotaciones agrícolas y obras de construcción.
La retirada de cableado puede provocar interrupciones en el suministro eléctrico y en las comunicaciones, además de generar riesgos para las personas. Los daños también pueden afectar a empresas y trabajadores que dependen del funcionamiento de estas instalaciones.
Por eso, la investigación busca actuar en dos frentes: localizar a quienes cometen las sustracciones y seguir la pista de los materiales hasta los puntos donde se compran y venden. En Alcobendas, la intervención de casi 14 toneladas de cobre sitúa el foco en esa segunda parte del negocio: qué ocurre con el metal después de ser recogido y quién lo introduce en los circuitos comerciales.









