¿Por qué algunas personas son más vulnerables al estrés? La pequeña adición de una marca química sobre un gen que es bien conocido por su participación en la depresión clínica y el trastorno de estrés postraumático puede afectar a la forma en la que el cerebro de una persona responde a las amenazas, según concluye un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos.
Los resultados, que se publican en la edición digital de este domingo de la revista ‘Nature Neuroscience’, van más allá de la genética para ayudar a explicar por qué algunas personas pueden ser más vulnerables que otras ante el estrés y los trastornos psiquiátricos relacionados con el estrés.
El estudio se centró en el transportador de la serotonina, una molécula que regula la cantidad de señales de serotonina entre las células del cerebro y es un objetivo importante para el tratamiento de la depresión y los trastornos del estado de ánimo. En la década de 1990, los científicos descubrieron que las diferencias en la secuencia de ADN del gen transportador de la serotonina parecían dar a algunos individuos respuestas exageradas al estrés, como el desarrollo de la depresión.
Ubicadas en la parte superior del transportador de serotonina del ADN, son marcas químicas llamadas grupos metilo que ayudan a regular dónde y cuándo un gen está activo o se expresa. La metilación del ADN es una forma de modificación epigenética que estudian los científicos que tratan de entender cómo el mismo código genético puede producir tantas células y tejidos diferentes, así como las diferencias entre individuos estrechamente relacionados como los gemelos.
En la búsqueda de diferencias de metilación, los investigadores de este trabajo decidieron comenzar con el transportador de la serotonina porque se sabe mucho sobre él biológicamente, farmacológicamente, su comportamiento y «es uno de los mejores genes caracterizados de la neurociencia», según el autor principal, Ahmad Hariri, profesor de Psicología y Neurología y miembro del Instituto Duke de Ciencias del Cerebro.
«Si vamos a hacer afirmaciones sobre la importancia de la epigenética en el cerebro humano, hemos querido comenzar con un gen del que tenemos una comprensión bastante buena», subraya Hariri. Este trabajo es parte de un estudio en curso sobre neurogenética en Duke, llamado ‘DNS’, que vincula los genes, la actividad cerebral y otros marcadores biológicos con el riesgo de la enfermedad mental en los adultos jóvenes.
Nivel de metilación
El equipo también midió la cantidad de metilación en el transportador de serotonina del ADN aislado de la saliva de los participantes, en colaboración con Karestan Koenen, de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, en Nueva York, Estados Unidos. El estudio reveló que cuanto mayor es la metilación del gen transportador de la serotonina de un individuo, mayor es la reactividad de la amígdala.
El aumento de la reactividad de la amígdala puede a su vez contribuir a una respuesta exagerada al estrés y vulnerabilidad a los trastornos relacionados con el estrés. Para sorpresa del equipo, incluso pequeñas variaciones de metilación entre los individuos eran suficientes para crear diferencias en la reactividad de la amígdala de los individuos, dice el autor Yuliya Nikolova, estudiante graduado en el grupo de Hariri.
La cantidad de metilación fue un predictor mejor de la actividad de la amígdala que la variación de la secuencia de ADN, que había sido previamente asociada con riesgo de depresión y ansiedad. El equipo estaba entusiasmado con el descubrimiento, pero también cauteloso, reconoce Hariri, porque ha habido muchos hallazgos en genética que nunca han sido replicados.
Hariri considera que el trabajo revela una relación mecanicista convincente: una metilación superior se asocia generalmente con menos lectura del gen, como vieron en su trabajo estos expertos. A su juicio, la metilación amortigua la expresión del gen, que luego afecta a la reactividad de la amígdala, presumiblemente por la alteración de la señalización de la serotonina.
Los investigadores ahora quieren ver cómo la metilación de esta parte específica del ADN afecta al cerebro. En particular, esta región del gen podría servir como un lugar de aterrizaje para la maquinaria celular que se une al ADN y lo lee, argumenta Nikolova. El equipo también planea observar los patrones de metilación de otros genes en el sistema de la serotonina que pueden contribuir a la respuesta del cerebro a estímulos amenazantes.











No todas las personas con estres postraumatico han pasado por un hecho peligroso. En algunos casos, con solo saber que un familiar o amigo cercano experimento un acontecimiento traumatico se puede desencadenar este trastorno. Segun el Centro Nacional para el Trastorno por Estres Postraumatico, un programa del Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos, aproximadamente 7 u 8 de cada 100 personas experimentaran este trastorno en algun momento de su vida. Las mujeres son mas propensas que los hombres a desarrollarlo. Ciertos aspectos de ese acontecimiento traumatico y algunos factores biologicos (como los genes) pueden hacer que algunas personas sean mas susceptibles a presentar este trastorno.