La alerta surge por la acumulación de basuras, residuos y el deterioro de infraestructuras que afecta a fincas municipales situadas junto al río Jarama. Y la ciudadana demanda soluciones urgentes. Todo apunta a que la situación no puede demorarse más, si se quiere preservar este valioso entorno natural.
Un entorno natural en entredicho
Las fincas municipales del Soto de la Heredad de la Torre y el Soto de las Huelgas, enclavadas en las inmediaciones del río Jarama, se han visto salpicadas por un abandono creciente en los últimos meses. Algete, situado a apenas 30 kilómetros de la ciudad de Madrid, cuenta con este espacio natural que ha sido históricamente apreciado por paseantes, vecinos y amantes de la naturaleza. Sin embargo, según denuncian varios residentes, los vertidos de muebles y basuras han aumentado de manera alarmante, llegando a generar un impacto negativo tanto en la imagen del lugar como en la vida silvestre de la zona.

El partido local Vecinos por Algete, que ha presentado ruegos y preguntas ante el Ayuntamiento, busca aclarar la titularidad y la responsabilidad de conservación de estas fincas, sobre todo después de la resolución del Convenio que las vinculaba con la Federación de Golf de Madrid. Esta formación considera fundamental que el Consistorio asuma la tutela de estos espacios públicos y refuerce las medidas de vigilancia para impedir nuevos vertidos, así como la proliferación de actos vandálicos que afectan a los árboles jóvenes y al mirador de aves.
Inseguridad en el mirador de aves
Una de las zonas más afectadas es el mirador de aves, un lugar emblemático y muy frecuentado por quienes disfrutan observando las numerosas especies que habitan en el ecosistema del Jarama. El partido advierte que las fogatas ilegales y el estado ruinoso de la estructura han convertido el mirador en un riesgo para los visitantes. No solo se trata de un peligro estructural, sino también de la posibilidad de incendios que podrían perjudicar gravemente la biodiversidad del entorno.
Junto al mirador, se hallan puentes de paso para senderistas que, según las denuncias, presentan daños significativos. La preocupación por la seguridad de los paseantes se hace evidente: “Nos gustaría saber cuándo se va a hacer cargo el Ayuntamiento de Algete del cuidado y conservación de estas fincas, así como si es posible una mayor vigilancia en la zona que evite que se depositen vertidos ilegales en estas fincas naturales propiedad de todos los vecinos”, ha declarado Sergio Velasco, portavoz de Vecinos por Algete.
Reclamo de soluciones urgentes
La situación no se reduce solo al deterioro ambiental. La formación política ha aprovechado para instar al Ayuntamiento a rectificar la recién aprobada ordenanza fiscal de recogida de residuos, cuestionando su aplicación con carácter retroactivo. “Una disposición reglamentaria como es una ordenanza fiscal no puede tener efecto retroactivo”, señalan desde Vecinos por Algete. Este punto podría abrir un nuevo debate legal en el próximo pleno municipal, previsto para el jueves 30 de enero, ya que la Disposición Final Segunda de la ordenanza en cuestión afirma que su entrada en vigor comenzará el 1 de enero de 2025, algo que el grupo considera “nulo de pleno derecho”.
Riesgo para los más pequeños
Más allá de las fincas, los representantes vecinales han puesto el foco en la seguridad de los niños de la Escuela Infantil Pasacalles, cercana a la calle Miguel Delibes. Allí se han desplazado unas isletas de hormigón, dejando al descubierto sus anclajes. A juicio de los denunciantes, esto supone un riesgo innecesario para los pequeños y para cualquier viandante despistado. La formación propone que el Ayuntamiento inste a la Comunidad de Propietarios del Garaje de la calle a recolocar las isletas en su posición original cuanto antes.
¿Punto de inflexión para el futuro de Algete?
La combinación de un medio natural de incalculable valor, sumada a la necesidad de protección de infraestructuras clave como puentes y miradores, deja claro que la gestión municipal debe fortalecerse. El río Jarama, uno de los principales afluentes del Tajo, ha sido históricamente un pulmón ecológico para la región. Que las fincas municipales adyacentes se vean en situación de abandono genera preocupación entre quienes buscan armonizar el desarrollo urbano con la conservación del entorno.









