La ONU centra este año el Día Mundial del Medio Ambiente en la cuestión de la contaminación por plásticos, además de repasar los aspectos clave de la separación de residuos en la cocina. ¿Qué se puede reciclar? ¿Cómo reducir el impacto de nuestros desechos?

Lo que no se tira no contamina y por tanto no hace falta reciclarlo. Por ello es necesario implantar en los hábitos de vida y rutina la acción de reutilizar y reducir los residuos generados en casa. Para ello hay que tomar conciencia de la importancia de no desperdiciar comida con una compra y cocina responsable, y apostando por materiales reutilizables.
Gran cantidad de la basura que generamos se produce por alimentos estropeados y por la tiranía del plástico que invade todo. Reducir el desperdicio y adoptar prácticas más sostenibles, como la compra a granel o reutilizar envases que no contaminen es un primer gran paso.
Hay quien consigue reducir su basura al mínimo, para ello lo mejor es aplicar en casa una separación básica de los residuos para su reciclaje. Para ello hay que tener muy claro qué estamos separando y dónde habrá que depositar cada producto. La cocina es la zona de la casa que más desechos genera, y también de los más problemáticos por la diversidad de naturalezas.
Residuos limpios o sucios
En el caso del papel es casi imposible limpiar la suciedad, especialmente la grasa, por eso solo deberían destinarse al contenedor azul papeles y cartones totalmente limpios. Por ejemplo, no podemos echar un cartón de pizza manchado.
Sin embargo, si en nuestra ciudad ya existen los contenedores de residuos orgánicos, ahí sí podemos depositar papel de cocina sucio, servilletas de papel usadas, bolsitas de té usadas o papel y cartón sucios de salsas o aceite.

Separación de residuos orgánicos
Hasta hace poco lo habitual era destinar al mismo contenedor gris toda la basura que no correspondiera al amarillo o azul. Ahora cada vez más ciudades están implementando un sistema de separación de residuos orgánicos para reciclarlos de forma eficiente y obtener nuevos recursos como energía o fertilizantes. Suele ser un contenedor gris de tapa marrón.









