La Comunidad de Madrid despliega patrullas conjuntas de Agentes Forestales, Guardia Civil y Policía Local para controlar los accesos a charcas y ríos protegidos, con especial atención a La Pedriza. Las multas por bañarse en zonas no habilitadas pueden llegar a los 3.000 euros.
Con la llegada del calor y el aumento de visitantes a los espacios naturales de la sierra, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una campaña de vigilancia para evitar que la gente se bañe en zonas protegidas del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. La medida, que arrancó el pasado 13 de junio, tiene un doble propósito: proteger la seguridad de quienes se acercan a disfrutar del entorno natural y garantizar que se respeta la normativa ambiental vigente, orientada a preservar la flora y la fauna de estos ecosistemas.
El mensaje de las autoridades es claro: en toda la Comunidad de Madrid solo hay cinco lugares donde está permitido el baño en espacios naturales, y el resto de ríos, charcas y embalses de la región quedan fuera de esa posibilidad.
Zonas de baño permitidas
Los cinco enclaves autorizados para el baño son las playas fluviales de Las Presillas, en Rascafría; Los Villares, en Estremera; la Playa del Alberche, en Aldea del Fresno; y El Muro y Virgen de la Nueva, ambas en San Martín de Valdeiglesias.
Estos espacios no solo cuentan con autorización oficial, sino que además son objeto de análisis periódicos de la calidad del agua durante toda la temporada estival, algo que no ocurre en los lugares donde el baño está prohibido y que supone una garantía sanitaria importante para quienes los frecuentan.
Las playas de El Muro y Virgen de la Nueva, en San Martín de Valdeiglesias, contarán con un dispositivo de atención sanitaria diaria entre el 24 de junio y el 10 de septiembre, con personal del SUMMA 112 y Cruz Roja, reforzado durante los fines de semana.

Prohibición en el resto de la sierra
La prohibición del baño afecta, entre otros tramos, a todo el curso del río Manzanares desde su nacimiento en el Ventisquero de la Condesa hasta su desembocadura en el embalse de Santillana, a la altura de Manzanares El Real. El objetivo es favorecer la restauración ecológica de este río y la recuperación de sus valores naturales, un proceso que requiere que el entorno se mantenga libre de la presión humana que genera la afluencia masiva de bañistas.
Más allá del impacto ambiental, las autoridades recuerdan que bañarse en zonas no habilitadas conlleva riesgos reales para la salud y la seguridad. Sumergirse en aguas cuya calidad no ha sido analizada puede suponer el contacto con virus, bacterias, hongos y parásitos capaces de provocar diversas enfermedades. A eso se suman los peligros físicos propios de entornos naturales sin vigilancia: golpes, cortes, insolaciones, quemaduras y, en los casos más graves, el riesgo de ahogamiento.
Vigilancia especial en La Pedriza
El punto de mayor atención este verano será La Pedriza, uno de los espacios más visitados del parque nacional y donde la tentación de refrescarse en sus charcas atrae cada año a miles de personas. Durante toda la temporada, patrullas conjuntas formadas por Agentes Forestales, Guardia Civil y Policía Local llevarán a cabo intervenciones en días aleatorios, además de la vigilancia diaria que ya realizan los agentes forestales en la zona.
En las primeras semanas de la campaña, los controles tendrán un carácter principalmente informativo, con el fin de advertir a los visitantes de la prohibición y sus consecuencias. Sin embargo, a medida que avance el verano, quienes sean sorprendidos bañándose en zonas no permitidas podrán ser denunciados.
Las sanciones por infringir esta normativa no son menores: las multas oscilan entre los 300 y los 3.000 euros. El año pasado, los agentes forestales llegaron a levantar 20 denuncias por este motivo, lo que da una idea de que la prohibición se aplica con rigor.
¿Qué tener en cuenta antes de ir a la sierra este verano?
Para quienes planeen visitar el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama durante los próximos meses, conviene tener clara la norma: solo las cinco playas fluviales autorizadas permiten el baño. Acudir a cualquier otro punto del río Manzanares, sus afluentes o las charcas de La Pedriza con intención de bañarse puede acabar en una multa considerable, además de suponer un riesgo para la propia seguridad y para el equilibrio de un ecosistema que las administraciones llevan años intentando recuperar.









