El incendio que arrasó el monte de Soto de Viñuelas de Tres Cantos el pasado 11 de agosto dejó a muchos animales sin comida ni agua segura. Para evitar que la fauna local sufra aún más, los técnicos especializados llevan días repartiendo alimentos y agua en los puntos donde los animales suelen alimentarse e hidratarse.
El fuego destruyó gran parte de la vegetación, dejando sin pasto a animales como gamos, corzos, jabalíes, zorros, conejos o liebres. También afecta a aves rapaces que dependen de este ecosistema. La zona donde se concentra esta fauna está cercada y limitada, lo que hace imposible que busquen comida fuera de ahí. Por eso, es crucial que reciban ayuda externa.
Comederos y bebederos para evitar que pasen hambre y sed
Cada día, los técnicos del CRAS Félix Rodríguez de la Fuente entregan heno, alfalfa y pienso en lugares que funcionan como comederos improvisados para que los animales puedan alimentarse. Además, han colocado bebederos y pozas artificiales, que se rellenan con agua limpia arrastrada en camiones, para evitar que los animales beban en charcas contaminadas con cenizas y restos del incendio.
En solo dos días, se han repartido ya 600 kilos de alimentos y 40.000 litros de agua. La idea es seguir con esta labor hasta que lleguen las lluvias y el pasto vuelva a brotar, allí por otoño, cuando la naturaleza recupere un poco de fuerza.

Animales que lograron sobrevivir
Aunque el incendio fue terrible, la mayoría de los grandes animales, como gamos, corzos, ciervos y jabalíes, consiguieron escapar del fuego. Cámaras instaladas en la zona muestran cómo estos animales visitan los comederos y bebederos tanto de día como de noche, algo tranquilizador para quienes cuidan de ellos.
Sin embargo, no todo ha sido bueno. En algunos centros y granjas, las pérdidas fueron muy graves, con decenas de caballos y ovejas que murieron atrapados por el fuego. La tragedia también tuvo su costo humano.
Un compromiso por el entorno que comparten todos
Este monte es un espacio vital para la biodiversidad local y forma parte del paisaje que rodea Tres Cantos, un lugar donde los vecinos disfrutan y conviven con la naturaleza. El incendio sacudió esta relación y la pérdida de pastos y fuentes de agua obliga a una acción que ayude a restablecer el equilibrio y las condiciones para que los animales sigan viviendo en su hábitat.








