Con la llegada de las vacaciones de verano, los viajes aumentan. Por ello, algunas personas pueden llegar a sufrir el ‘síndrome de la clase turista’, es decir, los trastornos causados por la limitación de movimientos que se tienen durante los trayectos.

Los síntomas sufridos con este síndrome son: sensación de hinchazón en las piernas, hormigueo, molestias, mareos y dolor. Si estos se agravan pueden acarrear la llamada trombosis del viajero, que se produce por la aparición de trombosis en las venas de las piernas.
Cómo evitar el síndrome de la clase turista
- Realizar ejercicios de flexo-extensión durante algunos minutos cada hora, moviendo brazos y piernas.
- Vestir ropa poco ajustada, de fibra natural, que permita la transpiración.
- Beber abundantes líquidos, excepto café y alcohol, ya que favorecen la deshidratación.
- Dar un paseo por el tren o avión, o realizar paradas a lo largo del viaje en coche para estirar las piernas.
- No colocar bultos o maletas bajo los asientos.
- No cruzar las piernas de forma prolongada.
- Realizar estiramientos y paseos tras la llegada del viaje.
En algunos casos, los conocidos como alto riesgo, los afectados pueden utilizar medias cortas de comprensión elástica, tomar un fármaco antiagregante o usar heparinas de bajo peso molecular, aunque siempre con prescripción previa de su médico.










