El municipio madrileño ha puesto en marcha tres centros de compostaje que tratan residuos de grandes productores, colegios y hogares, con una bonificación del 25% en la tasa de residuos para quienes participan.
Soto del Real ha dado un paso concreto hacia una gestión más eficiente de sus residuos: el Ayuntamiento ha puesto en funcionamiento un sistema de compostaje comunitario que, en colaboración con los grandes productores del municipio, transforma cada año más de 28 toneladas de materia orgánica en compost útil para proyectos locales. Una iniciativa que apunta a reducir lo que va al vertedero y a cerrar el ciclo de los residuos sin salir del propio pueblo.
Tres puntos de compostaje para dar salida a los residuos orgánicos
El sistema se articula en torno a tres centros de compostaje comunitario distribuidos por el término municipal: el Huerto Matarrubias, el centro de recogida de podas de Vistarreal y la rotonda de Chozas de la Sierra. Estos puntos reciben residuos orgánicos procedentes de grandes productores del municipio, del CEIP Chozas de la Sierra y de más de 20 hogares que participan en una recogida puerta a puerta en una de las urbanizaciones del pueblo.
Una vez recogidos, los residuos se trasladan a estas instalaciones, donde personal cualificado los gestiona en composteras específicas siguiendo un proceso natural y controlado. El resultado es compost de calidad que, en lugar de acabar en un camión rumbo al vertedero, se reutiliza directamente en el entorno local.
El compost generado ya tiene destino en proyectos municipales
El material producido en estos centros no se almacena sin más: se aplica en iniciativas del propio Ayuntamiento, como el programa «Un niño, un árbol» o la reciente plantación llevada a cabo en el Oasis de mariposas. De este modo, los residuos orgánicos generados en Soto del Real terminan enriqueciendo los espacios verdes del municipio, cerrando un ciclo que aporta valor ambiental y ahorra costes de gestión.
El concejal de sostenibilidad ambiental, Nacho García, ha subrayado el sentido de este enfoque: «El compostaje comunitario con grandes productores nos permite dar un paso importante en la gestión de residuos, apostando por soluciones locales, eficientes y sostenibles».

Colegios, escuelas infantiles y casas de juventud, en el siguiente escalón
Más allá del trabajo con grandes productores, el Ayuntamiento está extendiendo el compostaje a sus propios edificios. Ya está en marcha en la Escuela Infantil Gloria Fuertes y en el CEIP Chozas de la Sierra, y está previsto que se incorporen próximamente el Refugio La Rodela y la Casa de la Juventud. El objetivo es que los residuos orgánicos generados en los espacios municipales también encuentren una salida local en lugar de engrosar los camiones de basura.
Más de 550 familias compostan en casa desde 2016
El compostaje doméstico no es una novedad en Soto del Real. El programa lleva activo desde 2016 y cuenta ya con más de 550 hogares que convierten sus propios residuos orgánicos en abono con apoyo del Ayuntamiento. Para quienes quieran sumarse o aprender más sobre cómo hacerlo, está programado un taller de compostaje doméstico el próximo 16 de mayo, a las 10:30 horas, en el Centro Cultural.
Una bonificación del 25% para quienes participan
Participar en el sistema tiene ventajas económicas directas. Tanto los grandes productores como los hogares que se suman al programa de compostaje disfrutan de una bonificación del 25% en la tasa de residuos. Una forma concreta de reconocer y premiar a quienes reducen activamente la cantidad de basura que el municipio tiene que gestionar externamente.
Menos vertedero, menos emisiones y economía circular
El impacto ambiental de este modelo va más allá de las toneladas tratadas. La materia orgánica representa una parte significativa de los residuos domésticos y, cuando acaba en vertedero, genera emisiones de CO₂ evitables. Al tratarla localmente, Soto del Real reduce esas emisiones y, al mismo tiempo, recorta los costes asociados al transporte y la gestión externa de residuos. El compost generado, además, vuelve a la tierra del municipio como un recurso útil, consolidando un modelo de economía circular adaptado a la escala de un pueblo.









