Una proteína glial podría anticipar el alzhéimer antes de que aparezcan los síntomas
Un nuevo estudio revela cómo la proteína SFRP1, producida por células de soporte cerebral, podría ser la clave para entender el origen temprano del alzhéimer. La investigación describe un proceso silencioso que comienza mucho antes de que la memoria empiece a fallar.
¿Qué ocurre en el cerebro antes de que se manifieste el alzhéimer?
El trabajo publicado en la revista Cell Reports arroja una luz reveladora sobre los primeros pasos que da la enfermedad de Alzheimer, mucho antes de que los síntomas sean evidentes. Investigadores han identificado a la proteína SFRP1, producida por los astrocitos (células gliales del cerebro), como una de las piezas que podrían iniciar el deterioro neuronal de forma temprana.
Desde fases preclínicas —cuando aún no hay síntomas visibles— esta proteína aparece de forma elevada en los cerebros afectados. Lo más sorprendente es que su presencia parece ser suficiente para desencadenar un efecto dominó que culmina en la pérdida de memoria y la disfunción sináptica, característica del alzhéimer.
Una secuencia que imita al avance del alzhéimer humano
El modelo experimental utilizado en ratones transgénicos demuestra un fenómeno inquietante: la acumulación de SFRP1 produce alteraciones estructurales en las neuronas desde una etapa temprana, incluso en animales adultos jóvenes. Estas alteraciones se manifiestan como una menor complejidad en las conexiones sinápticas de las células del hipocampo, una región clave para la memoria.
Pero lo más revelador llega después. A medida que estos animales envejecen, los efectos se intensifican: se reduce la llamada potenciación a largo plazo —el mecanismo neuronal que permite fijar los recuerdos— y con ello, se observa un claro deterioro cognitivo. Tal como explican los autores, «decreased LTP and memory impairment appear only later as animals age».
¿Por qué se deterioran las sinapsis?
Una de las claves del estudio es la propuesta de un mecanismo molecular hasta ahora poco explorado. Según los autores, el exceso de SFRP1 interfiere en el recambio de proteínas estructurales en las sinapsis. Este fenómeno impide que las conexiones neuronales se renueven adecuadamente, limitando su capacidad de adaptarse y fortalecerse, lo que se traduce en una reducción de la plasticidad sináptica.
“Accumulation of SFRP1 alters the turnover of structural synaptic proteins”, apuntan los investigadores. Entre estas proteínas alteradas destaca la neurexina, implicada en la comunicación sináptica y presente en mayor cantidad en presencia de SFRP1.
¿Una señal de advertencia para la medicina?
Los hallazgos son importantes por varios motivos. Por un lado, demuestran que los cambios cerebrales asociados al alzhéimer pueden comenzar mucho antes de que aparezcan los primeros olvidos. Por otro, plantean una nueva línea de investigación: si SFRP1 juega un papel tan relevante, ¿podría convertirse en un biomarcador temprano o incluso en una diana terapéutica?
La idea de que una proteína glial tenga tanto protagonismo obliga a replantear cómo entendemos el inicio de la enfermedad. Hasta ahora, gran parte de las terapias se centraban en las neuronas y en las conocidas placas de beta-amiloide. Pero este estudio abre la puerta a intervenir antes, cuando los daños aún podrían ser reversibles.
¿Estamos ante una nueva etapa en la lucha contra el alzhéimer?
Aunque aún queda un largo camino por recorrer, el estudio apunta a que intervenir sobre SFRP1 en fases tempranas podría tener un efecto protector. En palabras del equipo de investigación, «SFRP1, a glial-derived protein elevated in AD brains from preclinical stages, contributes to disease progression, implicating glial factors in early pathogenesis.»
Este descubrimiento invita a pensar en la posibilidad de tratamientos preventivos o estrategias de diagnóstico precoz. Y lo más importante: refuerza la necesidad de seguir explorando el papel de las células gliales en las enfermedades neurodegenerativas, tradicionalmente relegadas a un segundo plano.









