La obesidad es la enfermedad crónica más prevalente en la infancia y adolescencia en España. Se estima que en nuestro país uno de cada tres niños presenta sobrepeso u obesidad y, a pesar de los planes preventivos y el esfuerzo individual de los pediatras, parece que estas cifras no acaban de mejorar.
Según los resultados preliminares del Estudio PASOS 22, la prevalencia de obesidad ha disminuido desde 2019 solo medio punto porcentual, manteniéndose en proporciones inaceptables.
El sobrepeso y la obesidad infantil constituyen un problema de salud a nivel mundial. Los factores que determinan e influyen en su patogenia se engloban en el concepto de lo que se conoce como «ambiente obesogénico», que se caracteriza por una alimentación no saludable, la disminución de la actividad física, el aumento de la inactividad, -fundamentalmente ligada a la exposición prolongada a las pantallas- y pocas horas de sueño.
Más del 60% de los niños pasan más de dos horas al día frente a una pantalla
Un nuevo factor de riesgo de obesidad que está despuntando en los últimos tiempos es el uso inadecuado de las pantallas. “Aunque un uso saludable de los dispositivos digitales tiene importantes beneficios -permite una mejor comunicación, acceso a información ilimitada de calidad, entretenimiento, aprendizaje, etc.-, su uso no adecuado también se ha visto relacionado con sedentarismo, incremento de la ingesta de alimentos no saludables, mayor riesgo de obesidad, aislamiento, depresión y conductas adictivas”, advierte el doctor Julio Álvarez Pitti, coordinador del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (CPS-AEP).
Sin embargo, la proporción de niños que cumplen estas recomendaciones, según el estudio PASOS 22 es muy baja para los días entre semana (36%) y aún mucho más baja el fin de semana (16,2 %). Además, cuando se compara con los datos de 2019, se observa que el porcentaje de incumplimiento se ha elevado en los últimos cuatro años.
Relación entre el uso inadecuado de las pantallas y la obesidad
La relación del uso inadecuado de pantallas y obesidad se explica por varios mecanismos. Una gran revisión sistemática publicada en el año 2019 en la que analiza diferentes estudios sobre el impacto del uso de pantallas sobre la salud de niños y adolescentes, ofrece algunas pistas:
- Existe evidencia de que a mayor número de horas de pantallas y en particular ante la TV, mayor ganancia de peso. Esta revisión no encuentra una relación clara entre el uso de pantallas y la disminución de actividad física. Sin embargo, en otros estudios, sí se observa que los adolescentes menos activos pasan más tiempo delante de las pantallas
- Donde parece que existe mayor consenso es la asociación entre la exposición a las pantallas (especialmente la televisión) y el incremento en la ingesta de alimentos y una dieta menos saludable. Ver la televisión puede suprimir las señales de saciedad y, además, la exposición a la publicidad de alimentos no saludables que llega a los niños a través de las pantallas, favorece su consumo.
La publicidad de los alimentos con un perfil nutricional inadecuado
Entre los factores más importantes que influyen en la aparición y el mantenimiento de malos hábitos de alimentación están la accesibilidad y publicidad de los productos alimentarios poco saludables. Algo que en el caso de los niños y adolescentes es especialmente trascendente, pues constituyen una población vulnerables.El abuso de las pantallas y los reclamos publicitarios de alimentos poco saludables, entre los principales factores de riesgo de obesidad en la infancia