La Junta de Castilla y León ha declarado nivel 2 de peligrosidad al incendio que se originó este sábado 14 de agosto en Navalacruz por el riesgo que entraña para los bienes distintos a los de naturaleza forestal. El riesgo del fuego ha obligado a evacuar a los vecinos de Villaviciosa y Robledillo, anejos de Solosancho, y Palacios de Sotalbo, anejo de Sotalbo, que han sido trasladados a un polideportivo de Ávila.
Unos 500 vecinos de las localidades abulenses de Riofrío y Sotalbo han sido desalojados ante el riesgo que presentaban las llamas del incendio de Navalacruz para su población. El incendio de Navalacruz ha quemado hasta el momento unas 10.000 hectáreas de matorral, pasto y superficie arbolada, y cuenta con un perímetro de 40 kilómetros.
El humo llega a la Comunidad de Madrid
El humo del incendio de Navalacruz ha llegado hasta la zona norte de Madrid, inundado por un fuerte olor a quemado y donde incluso llegan a caer pavesas.
Toxicidad del humo de los incendios
Es por todos bien sabido que el humo de un incendio es letal. En las estadísticas disponibles, tanto a nivel europeo como nacional, se estima que algo más del 50 % de las muertes en incendios son ocasionadas por la inhalación de humo. Sin embargo, la pregunta a resolver sería si los diferentes grados de toxicidad del humo afectan de manera relevante a ese número de víctimas y si, en caso de regularse, podría reducirse.
Los productos tóxicos del humo de incendio se dividen en dos tipos: asfixiantes e irritantes. Entre los primeros se encuentran el monóxido de carbono (CO), el ácido cianhídrico (HCN) y el dióxido de carbono (CO2). Entre los irritantes cabe señalar los ácidos halógenos como el ácido clorhídrico (HCl), el bromhídrico (HBr) y el fluorhídrico (HF), los óxidos de nitrógeno (NOx), el dióxido de azufre (SO2), la acroleína o el formaldehído.
Durante el incendio, la generación de estos compuestos está condicionada por la fase del mismo, la temperatura del recinto y el oxígeno disponible, de manera que además de las características (y composición) del combustible presente, la mayor o menor producción de gases tóxicos dependerá del desarrollo del incendio y, entonces, de la arquitectura del edificio, la ventilación, las medidas de seguridad contra incendios, etc. En cualquier caso, de la literatura técnica se infiere que las muertes por inhalación de humo son causadas principalmente por monóxido de carbono y ácido cianhídrico, al ser gases habituales en fase inicial de un incendio.
Efectos nocivos del humo
Son principalmente las personas más débiles en su estado físico y mental las más proclives a padecer los efectos dañinos de los incendios. En este grupo se pueden incluir a los niños, enfermos, alcohólicos, drogodependientes, etc. Ello se debe en gran medida a las dificultades que padecen alintentar escapar del incendio, y también porque son más vulnerables a los efectos sobre la salud, al ser más probable que puedan tener sus defensas disminuidas, necesarias para reaccionar contra posibles posteriores infecciones, intervenciones, etc. Así, hay estadísticas que reflejan que más del 60% de las personas que fallecen en los incendios afectan a niños con edades menores a los 9 años y personas mayores con edades superiores a los 60 años.
Los productos tóxicos generados en un incendio dependen del tipo de combustible, temperatura y presencia de oxígeno.
La intoxicación por humo se puede producir, tanto por la presencia de gases irritantes, como de gases asfixiantes. El monóxido de carbono (CO) y el cianuro de hidrógeno (HCN) son los principales gases asfixiantes presentes en el humo de un incendio.
En el caso de incendios de madera por ejemplo, se pueden generar monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, acetaldehído y formaldehído. En el caso de plásticos se pueden formar, además del monóxido de carbono, cloruro de hidrógeno y fosgeno. En el caso de otros materiales como pueden ser la seda, el nylon y la lana pueden liberar amonio y cianuro de hidrógeno.










