Este próximo domingo 22 de marzo, los vecinos de la zona norte de Madrid saldrán a la calle para denunciar décadas de abandono en infraestructuras. A pesar del cambio de recorrido impuesto por la Delegación del Gobierno, las plataformas convocantes aseguran que la visibilidad del conflicto es ya «imparable».
La movilidad en el norte de Madrid ha dejado de ser una molestia cotidiana para convertirse en un problema estructural que asfixia a municipios como Colmenar Viejo y Tres Cantos. Bajo esta premisa, la Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo y la plataforma M-50 Ya han convocado una manifestación para este domingo con el objetivo de exigir soluciones reales a una situación que califican de «límite».
Un cambio de recorrido con trasfondo político
La movilización ha estado marcada por la polémica en las últimas horas. Originalmente, los organizadores habían planeado que la marcha transcurriera por dos kilómetros de la carretera M-607. Sin embargo, una resolución de la Delegación del Gobierno de Madrid ha obligado a trasladar la protesta al casco urbano de Colmenar Viejo, alegando la imposibilidad de garantizar la seguridad de los asistentes.
Para Daniel Borona, representante de la asociación vecinal, esta decisión tiene una lectura clara: «Al Delegado del Gobierno no le gusta que entre las reivindicaciones se incluya la finalización del tramo norte de la M-50 o las constantes incidencias en Cercanías, temas que competen directamente al Ejecutivo estatal». A pesar de acatar la orden, Borona insiste en que el ánimo de los vecinos no ha decaído y que la protesta recorrerá las principales avenidas del municipio.
El colapso de las infraestructuras
El malestar vecinal no es nuevo, pero el crecimiento poblacional de la zona ha desbordado unas infraestructuras que Borona define como «propias de cuando se construyó la vía del ferrocarril de Burgos».
«Estamos ante una falta de planificación alarmante. Las administraciones no han adaptado la movilidad al crecimiento de la población», señala el portavoz.
Incluso las inversiones actuales, como el tercer carril de la M-607, son vistas con escepticismo. Según los convocantes, la propia Comunidad de Madrid ha admitido que esta obra solo trasladará el embotellamiento unos kilómetros más adelante, entre Tres Cantos y El Goloso, evidenciando que las soluciones llegan «tarde y mal».
Un decálogo de exigencias
La manifestación del domingo no solo busca señalar culpables, sino poner sobre la mesa una hoja de ruta clara para el futuro de la comarca:
- M-607: Mayor agilidad y una planificación real de las obras.
- Cercanías: Mejora inmediata del servicio y fin de los retrasos sistemáticos.
- M-50: Finalización del cierre norte de la circunvalación.
- Autobuses: Aumento de las frecuencias en las líneas urbanas e interurbanas.
- Variante Sur: Construcción de una conexión directa entre Colmenar Viejo y Tres Cantos.
Cita con la movilidad: Domingo 22 de marzo
La marcha arrancará a las 11:30 horas desde la Glorieta Camino de Remedios y recorrerá la Avenida de los Remedios, la calle San Sebastián y la calle Real, para finalizar con una lectura de manifiesto en la Plaza del Pueblo.










