La Sala de Arte Joven de Madrid presenta una muestra de cinco artistas emergentes que reflexionan sobre las fuerzas de la naturaleza

La exposición, que se puede visitar de forma gratuita, recibe su nombre de un título críptico que ya invita a la reflexión. Las iguanas van a morder a los hombres que no sueñan se ofrece como un espacio de ruptura, una ruptura con el orden establecido en el arte contemporáneo y una oportunidad para redescubrir el potencial del arte en un contexto tan cambiante y desafiante como el actual. A través de la mirada de estos cinco artistas, el público tiene acceso a diversas interpretaciones de lo que significa vivir en un mundo marcado por la lucha entre lo ancestral y lo contemporáneo.

Obras que conectan con lo ancestral y lo moderno

Cada pieza de esta muestra expone una interpretación diferente de los ciclos naturales y culturales. Mónica Mays, con su escultura Without Ornamental Value, utiliza hojas de palma para crear un icono primitivo que, más allá de su aspecto estético, propone una reflexión sobre el uso de los recursos naturales como motor de la industria. Esta pieza gigante se erige como un símbolo de la relación conflictiva entre la naturaleza y la explotación humana.

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Por su parte, Weixin Quek Chong presenta Immortality Masks, una instalación inspirada en los rituales funerarios de la dinastía Han, donde se recuperan figuras olvidadas de deidades y símbolos de culto, situándolas en un contexto actual. Esta intervención explora la memoria perdida, la que se resiste a ser borrada, y nos invita a pensar sobre la trascendencia de ciertos elementos culturales a lo largo de la historia.

Sandra Val, por su parte, se sumerge en la historia con Agón, una pieza que hace referencia al antiguo juego egipcio de Perros y chacales. A través de este juego simbólico, Val reflexiona sobre las construcciones arquitectónicas, sus significados, y cómo nos ayudan a entender el mundo que nos rodea.

El mito y la corporalidad: una mirada contemporánea

Emmanuela Soria Ruiz presenta dos piezas textiles, Fuego y Fuga, que abordan el mito de las hijas de Minias, un relato de La Metamorfosis de Ovidio. A través de sus textiles, Soria Ruiz plantea una lectura posthumanista del mito, reflexionando sobre los vínculos entre el cuerpo humano, el fuego y la transformación.

Por último, Paloma de la Cruz, con su obra Mis escombros, se adentra en la corporalidad, explorando la interacción entre el cuerpo humano y la naturaleza a través del despertar de los instintos primarios, invitando al público a enfrentarse a la fragilidad de la condición humana.

Arte Joven

Más que una exposición: actividades complementarias para el público

A lo largo de la exposición, Las iguanas van a morder a los hombres que no sueñan contará con un completo programa de actividades complementarias. Estas incluyen encuentros con la comisaria Raquel Algaba y los artistas, así como talleres para familias y charlas que permitirán a los asistentes explorar más a fondo las temáticas tratadas en las obras. Este programa busca hacer que la experiencia sea aún más enriquecedora, abriendo un diálogo entre el arte, el espectador y los creadores.

El apoyo a los jóvenes creadores a través de Se busca comisario

La exposición es una de las propuestas seleccionadas en el marco del proyecto Se busca comisario, una iniciativa de la Comunidad de Madrid que apoya a los jóvenes comisarios menores de 35 años para llevar a cabo sus proyectos en la Sala de Arte Joven. Este proyecto forma parte del programa de ayudas y becas de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, que tiene como objetivo fomentar la visibilidad de la creación emergente y facilitar el acceso al mundo profesional de artistas y comisarios.

Desde su inicio en 2009, Se busca comisario ha beneficiado a más de 140 artistas y 50 comisarios, ayudando a consolidar el talento joven en el mundo del arte contemporáneo.

Una oportunidad única para descubrir el talento emergente

Este tipo de iniciativas, como el proyecto Se busca comisario, subraya la importancia de apoyar el talento joven y ofrecer espacios donde puedan desarrollar su potencial. Las iguanas van a morder a los hombres que no sueñan es una excelente oportunidad para los amantes del arte de descubrir propuestas que cuestionan y repiensan la relación entre lo humano y lo natural, y entre lo moderno y lo ancestral.

La exposición estará abierta hasta el 20 de abril en la Sala de Arte Joven, un espacio cultural único que se ha consolidado como un referente en la promoción del arte emergente en Madrid.

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Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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