Roturas de cristales, agresiones físicas, objetos lanzados desde lo alto del aparcamiento e incluso daños a vehículos. Esta es la realidad que viven desde hace meses los comerciantes del Centro Comercial Algete, en la calle Jorge Manrique, donde una decena de negocios ha denunciado públicamente una oleada de actos vandálicos que afecta gravemente a su actividad. La situación se ha vuelto insostenible y el sector pide a gritos medidas urgentes por parte de los cuerpos de seguridad.
¿Quién está detrás de estos actos?
Olga Julio, presidenta de la Asociación de Comerciantes ACODE Jarama, ha explicado que los responsables de estos hechos son menores de edad, en su mayoría de entre 12 y 13 años. «Algunos incluso tienen menos de 14, lo que impide cualquier tipo de imputación penal», señala. Estos jóvenes, procedentes de institutos locales, suelen encontrarse fuera del horario escolar, en muchos casos porque han sido expulsados o no asisten a clase.
El problema se agrava por la falta de control parental y el vacío legal: “Muchos están en la calle sin supervisión alguna, y cuando se denuncian sus actos, el caso queda archivado por su edad”, denuncia Olga. En febrero, un comerciante del restaurante asiático Watami fue agredido con piedras y palos tras increpar a un grupo de jóvenes. Tuvo que ser atendido en el Hospital Infanta Sofía. “El juicio se archivó porque eran inimputables”, lamenta.
Una amenaza constante para negocios y clientes
Los fines de semana se han convertido en una pesadilla. Comerciantes y clientes viven con miedo. «Me tiraron un carrito desde la planta superior del parking y me rompieron la luna del local», relata Olga Julio. Desde latas, botellas y comida hasta carros de supermercado, los objetos que se lanzan desde las alturas han causado daños materiales y sustos constantes.
Además de las roturas, los comerciantes han detectado el sellado de cerraduras, desperfectos en el ascensor y ataques a vehículos aparcados. Las familias que acuden con niños evitan subir a ciertas zonas del centro comercial por temor. “El ambiente se ha deteriorado tanto que la gente prefiere no venir o irse cuanto antes”, señalan desde uno de los comercios afectados.
Patrullas ausentes
Uno de los puntos más críticos de la denuncia es la falta de respuesta institucional. Según asegura la presidenta de ACODE Jarama se han enviado comunicados a la Concejalía de Comercio del Ayuntamiento de Algete, pero no han recibido ninguna contestación. Tampoco han percibido una presencia policial eficaz. “Esta misma mañana llamé a la policía local por un nuevo acto vandálico, pero a las horas seguíamos sin saber si habían acudido”, comenta la portavoz de los comerciantes.
La falta de intervención no solo refuerza la impunidad de los menores implicados, sino que transmite una preocupante sensación de abandono. “Nos sentimos desamparados. Sacar adelante un negocio ya es difícil, pero si encima tenemos que convivir con esta inseguridad, muchos acabarán por tirar la toalla”, advierte Olga Julio.
¿Qué reclaman los comerciantes?
La petición es clara: más seguridad y un protocolo de actuación realista. Desde la asociación exigen patrullas policiales constantes, medidas de control sobre los menores expulsados del sistema educativo, y coordinación entre institutos, familias y autoridades. “Es necesario que se informe a los padres cuando sus hijos no están en clase. No se puede mirar hacia otro lado”, subraya Olga.
ACODE Jarama insiste en que el centro comercial fue durante años un punto neurálgico del comercio local, y no puede convertirse en una zona de riesgo. Piden recuperar ese espacio para la ciudadanía, garantizar que las familias puedan acudir con tranquilidad y que los negocios puedan desarrollar su actividad sin miedo.









