El Ayuntamiento de Manzanares El Real podrá iniciar la tramitación de una licencia provisional para el Castillo de los Mendoza, una fórmula administrativa que abre la puerta a su reapertura tras meses cerrado. La fortaleza, uno de los símbolos patrimoniales más potentes de la Comunidad de Madrid, permanece sin actividad turística desde enero de 2025. La decisión no es menor: afecta a la economía local, al patrimonio histórico y a la imagen cultural del municipio.
Un castillo cerrado que pesa en la economía local
El Castillo de los Mendoza, también conocido como Castillo Nuevo de Manzanares El Real, no es un edificio más. Es uno de los castillos mejor conservados de España y un referente del gótico isabelino del siglo XV. Su cierre ha tenido consecuencias visibles: menos visitantes, menos consumo en hostelería y comercio y una sensación de parálisis en un enclave que vive, en buena parte, del turismo cultural.
Desde el 5 de enero de 2025, la fortaleza permanece sin actividad interior tras finalizar el modelo de gestión anterior. La propiedad regresó a la familia titular, la Casa Ducal del Infantado, y quedó pendiente la obtención de la correspondiente licencia municipal de actividad. Sin ese trámite, las puertas no podían abrirse.
Ahora, el Ayuntamiento anuncia que podrá tramitar una licencia provisional, una solución transitoria que permitiría recuperar la actividad mientras se completa la documentación exigida para la autorización definitiva.
¿Qué significa realmente una licencia provisional?
En términos sencillos, la licencia provisional permitiría desarrollar la actividad cultural y turística habitual del castillo mientras se culminan los procedimientos urbanísticos pendientes. No se trata de una concesión automática, sino de un instrumento legal que agiliza los plazos sin saltarse la normativa.
El Consistorio ha insistido en que la propiedad deberá presentar la documentación completa para que el expediente pueda avanzar. La clave está en cumplir los requisitos técnicos y urbanísticos exigidos para un inmueble de estas características, ubicado además en un entorno protegido junto al embalse de Santillana y a los pies de la Sierra de Guadarrama.
La pregunta que muchos vecinos se hacen es directa: ¿por qué no se resolvió antes? La respuesta está en la complejidad administrativa y en la necesidad de encajar la actividad cultural dentro de la normativa vigente sobre suelo y usos.
Un símbolo histórico que no puede quedar en pausa
Construido a finales del siglo XV por la poderosa familia Mendoza, el castillo fue residencia señorial, fortaleza defensiva y escenario de la consolidación del poder nobiliario en Castilla. Siglos después, en 1983, se convirtió en un lugar cargado de simbolismo al acoger la firma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid.
Durante la última década, el castillo se consolidó como uno de los principales reclamos turísticos del norte madrileño. Visitas guiadas, actividades culturales, recreaciones históricas y eventos institucionales reforzaron su papel como motor cultural y económico.
En los últimos diez años se realizaron mejoras en accesibilidad, programas de dinamización cultural y campañas de promoción turística impulsadas desde las administraciones públicas. El flujo constante de visitantes convirtió a Manzanares El Real en una parada obligada para el turismo familiar y cultural de la región.
Por eso, su cierre no ha sido solo un trámite administrativo: ha sido un golpe a la identidad local.
Tensiones, declaraciones y búsqueda de soluciones
En 2025, el debate se intensificó. Desde la propiedad se apuntó a una supuesta falta de voluntad política, mientras que el Ayuntamiento defendió que sin licencia en regla no era posible abrir al público.
En medio de ese cruce de posiciones, la realidad era evidente: el castillo seguía cerrado. Comerciantes y hosteleros notaron la caída de visitantes, especialmente entre semana. El turismo rural, que suele complementar la oferta cultural del castillo, también se resintió.
A finales de 2025 comenzaron los acercamientos para encontrar una salida intermedia. La licencia provisional aparece ahora como ese punto de equilibrio entre legalidad y urgencia económica.
Una reapertura que va más allá del turismo
La reapertura del Castillo de los Mendoza no es solo una cuestión de entradas vendidas. Es una decisión que afecta a la proyección cultural de la Comunidad de Madrid, a la conservación del patrimonio histórico y al orgullo de un municipio que ha construido parte de su identidad en torno a esta fortaleza.
El debate también invita a reflexionar: ¿están las administraciones preparadas para gestionar con agilidad el patrimonio histórico sin que la burocracia lo paralice? ¿Se pueden anticipar estos escenarios cuando finalizan contratos de gestión?
La licencia provisional puede ser el primer paso para recuperar la normalidad, pero el verdadero reto será consolidar un modelo estable y seguro a largo plazo.
Diez años de evolución y un punto de inflexión
Si se observa la última década, el castillo ha pasado por tres etapas claras:
- Consolidación turística (2015-2019): crecimiento de visitas y programación cultural estable.
- Impacto de la pandemia (2020-2022): restricciones, adaptación de aforos y recuperación progresiva.
- Transición de gestión y cierre (2025): finalización del modelo anterior y bloqueo administrativo.
La posible tramitación de la licencia provisional marca ahora un punto de inflexión. No es la solución definitiva, pero sí una señal de desbloqueo.
Manzanares El Real necesita su castillo abierto. Y el castillo necesita un marco jurídico sólido que garantice su actividad sin sobresaltos.




