El Museo del Ferrocarril de Madrid transforma sus instalaciones en un escenario mágico para despedir el año, ofreciendo experiencias inmersivas, talleres infantiles y viajes en trenes históricos. Del 24 de diciembre al 5 de enero, los vecinos podrán disfrutar de una programación única que combina la nostalgia de los antiguos vagones con la tecnología más avanzada.
La antigua estación de Delicias, un emblema de la arquitectura industrial del siglo XIX, abre sus puertas de par en par durante estas fiestas para ofrecer a los madrileños un plan alternativo que huye de las aglomeraciones del centro. La Fundación de los Ferrocarriles Españoles ha diseñado una campaña pensada especialmente para que las familias compartan tiempo de calidad rodeadas de piezas históricas que cuentan la evolución del transporte en nuestro país durante más de 150 años.
A partir del 24 de diciembre, el museo intensifica su actividad, convirtiéndose en un punto de encuentro donde los recuerdos de los mayores se mezclan con la ilusión de los más pequeños.
Realidad virtual entre vagones de época
Una de las grandes sorpresas de esta temporada es la incorporación de la tecnología para enriquecer la visita cultural. Bajo el nombre de Navidad inmersiva, el museo estrena una actividad de realidad virtual en 3D que permite a los visitantes realizar un viaje sensorial sin moverse del sitio. Lo que hace especial a esta propuesta es su ubicación: se desarrolla a bordo de vehículos históricos reales.
En Madrid, el escenario elegido es el coche-restaurante WR-3569, una joya ferroviaria que data de 1930. En su interior, los usuarios podrán colocarse las gafas de realidad virtual y verse transportados a paisajes nevados, acompañados por elfos y renos. Esta experiencia permite visitar de forma virtual la fábrica de juguetes de Papá Noel y seguir la estela de los Reyes Magos en un entorno que mezcla el lujo de los años treinta con la innovación actual. Es, sin duda, la actividad estrella para quienes buscan algo diferente y emocionante en estas fechas.

El regreso del mítico Tren de la Navidad
Para muchos vecinos, las fiestas no están completas sin el tradicional viaje en el Tren de la Navidad. Este servicio especial estará operativo del 20 de diciembre al 5 de enero, ofreciendo dos salidas diarias. Se trata de un viaje cargado de nostalgia y encanto, ya que se realiza en los famosos coches de madera ‘Costa’, los mismos que integran el Tren de la Fresa y que cuentan con más de un siglo de historia.
Talleres creativos y teatro para los más pequeños
El museo no se olvida de los niños, quienes tienen un protagonismo especial en la agenda de los últimos días del año. A partir del 22 de diciembre, los talleres familiares cobran vida con propuestas como Navi-Tren y la actividad creativa ¡Crea tu árbol de Navidad Railway 200!. Estos talleres están diseñados para fomentar la creatividad de los menores mientras aprenden curiosidades sobre el mundo ferroviario de una forma amena y participativa.
Además, el ocio se completa con las representaciones de teatro musical infantil. La obra ¿Quién quiere ser ferroviario? ofrece una visión divertida y didáctica de la profesión, acercando la historia del tren a las nuevas generaciones a través de la música y la interpretación. Es una forma excelente de que los niños se familiaricen con el patrimonio histórico del museo mientras se divierten.
Arte, acuarelas y modelismo ferroviario
Para los amantes de la cultura y el arte, el museo alberga la exposición Entre vías, agua y papel, del reconocido acuarelista Javier Zorrilla. A través de una cuidada selección de obras, el autor invita a los visitantes a recorrer el universo del ferrocarril desde una perspectiva artística y delicada. Las acuarelas capturan la esencia de las estaciones y las máquinas, ofreciendo una mirada pausada que contrasta con el ajetreo propio de las celebraciones.
Por otro lado, los coleccionistas y aficionados al detalle tienen una cita obligada con el patrimonio ferroviario. El museo expone una selección de vehículos y piezas que son el reflejo vivo de la historia de España. Pasear entre las locomotoras de vapor y los antiguos coches de viajeros permite comprender cómo el ferrocarril transformó la vida de nuestros antepasados y cómo ha evolucionado hasta nuestros días.









