Nuevos hábitos de viaje que están cambiando los alojamientos

Los hábitos de los viajeros están evolucionando y, con ellos, también cambian las expectativas sobre los alojamientos. Ya no se trata únicamente de encontrar una habitación disponible en una determinada fecha. La elección del establecimiento está cada vez más relacionada con la personalización, la tecnología, la flexibilidad, el bienestar y el tipo de experiencia que cada persona busca durante su estancia.

Las tendencias recientes muestran que los viajeros quieren tomar decisiones más ajustadas a sus intereses personales. La investigación de Booking.com para 2026, basada en casi 30.000 viajeros de 33 países y territorios, señala una mayor búsqueda de viajes personalizados y experiencias vinculadas con intereses específicos.

Para el sector hotelero, estos cambios implican adaptar procesos, servicios y espacios. También requieren una gestión hotelera capaz de interpretar nuevas demandas sin perder de vista la eficiencia operativa.

La personalización gana importancia en la elección del alojamiento

Durante mucho tiempo, los hoteles estructuraron buena parte de su oferta alrededor de segmentos relativamente amplios. Familias, viajeros de negocios, parejas o grupos de amigos podían recibir propuestas diferenciadas, pero dentro de categorías bastante generales.

El comportamiento actual apunta hacia una mayor diversidad de necesidades dentro de esos mismos segmentos. Dos viajeros de una edad similar pueden buscar experiencias completamente distintas y valorar servicios diferentes durante una estancia.

Booking.com identifica para 2026 una tendencia hacia viajes más individualizados, en los que las personas buscan actividades y alojamientos relacionados con sus intereses, objetivos y preferencias particulares.

Adaptar la experiencia sin complicar la operación

La personalización hotelera no significa necesariamente crear un servicio diferente para cada huésped. Puede consistir en ofrecer opciones que permitan configurar determinados aspectos de la estancia.

Entre ellas pueden encontrarse diferentes tipos de almohadas, preferencias de habitación, opciones gastronómicas, actividades, horarios o servicios adicionales. La clave está en disponer de información suficiente para anticipar necesidades y presentar alternativas relevantes.

Para conseguirlo, los establecimientos necesitan coordinar recepción, reservas, housekeeping, restauración y otros departamentos. La información debe circular de manera adecuada para evitar que la personalización genere procesos duplicados o errores.

La tecnología acompaña nuevas formas de planificar los viajes

La tecnología está modificando tanto la inspiración como la reserva de los viajes. Las redes sociales, las plataformas de reservas y las herramientas basadas en inteligencia artificial intervienen cada vez más en las etapas previas a la llegada.

Un estudio publicado por Expedia Group en 2025 señala que más del 60 % de los viajeros consultados utiliza las redes sociales como fuente de inspiración y que las recomendaciones de influencers han influido en decisiones de reserva.

Además, otra investigación de Expedia Group encontró que el vídeo tiene una influencia considerable sobre las decisiones relacionadas con viajes: el 71 % de los viajeros encuestados afirmó que este formato había influido en sus decisiones, frente al 24 % para las imágenes estáticas.

El proceso de reserva se vuelve más inmediato

La inspiración y la reserva están cada vez más conectadas. Los viajeros pueden descubrir un establecimiento mediante contenido digital y pasar rápidamente a comparar opciones.

Esto obliga a los hoteles a cuidar la información disponible en sus diferentes canales. Fotografías actualizadas, descripciones precisas, disponibilidad y condiciones claras forman parte de la experiencia antes del check-in.

En este contexto, los metabuscadores de hoteles también adquieren importancia porque permiten comparar establecimientos, precios y condiciones desde un mismo entorno. Para los alojamientos, mantener información consistente entre canales ayuda a reducir confusiones durante el proceso de compra.

Crece el interés por experiencias más tranquilas

Otro cambio relevante es la búsqueda de viajes menos acelerados. El descanso está adquiriendo un significado más amplio, especialmente entre viajeros que quieren reducir estímulos y dedicar más tiempo a actividades pausadas.

Expedia Group identificó para 2025 el denominado JOMO Travel, asociado con el deseo de hacer menos durante las vacaciones y priorizar la relajación y el tiempo de calidad. En su investigación, el 62 % de los viajeros indicó que este tipo de viajes podía ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.

Booking.com también detectó para 2026 un interés por actividades tranquilas y relacionadas con la naturaleza. Entre los viajeros argentinos encuestados, el 53 % afirmó que elegiría unas vacaciones específicamente para sentirse más cerca del mundo natural.

El alojamiento como espacio de descanso

Este comportamiento puede influir directamente en el diseño y funcionamiento de los hoteles. Las zonas comunes, el aislamiento acústico, los espacios exteriores y las propuestas de bienestar pueden adquirir mayor relevancia.

No todos los establecimientos necesitan convertirse en resorts de bienestar. Sin embargo, pueden incorporar pequeños elementos que favorezcan una estancia más tranquila, como espacios de lectura, áreas exteriores, actividades relacionadas con el entorno o una comunicación más clara sobre las características de las habitaciones.

La propuesta debe guardar relación con el posicionamiento y los recursos disponibles en cada establecimiento.

Los viajeros buscan alojamientos vinculados con sus intereses

El alojamiento empieza a formar parte de la experiencia del viaje y no solamente de la logística necesaria para pasar la noche.

Las tendencias de 2026 muestran interés por experiencias vinculadas con aficiones, entretenimiento, naturaleza, gastronomía y tecnología. Booking.com, por ejemplo, señala que el 71 % de los viajeros globales encuestados estaría potencialmente interesado en visitar un destino inspirado en mundos de fantasía, mientras que el 78 % estaría abierto a recibir sugerencias basadas en inteligencia artificial relacionadas con ese tipo de experiencias.

Para los hoteles, esto abre posibilidades para diseñar propuestas temáticas o actividades complementarias.

La gastronomía también influye en la experiencia

La restauración hotelera está recuperando protagonismo como parte de la decisión de alojamiento. El informe Unpack ’25 de Expedia Group señala que las valoraciones positivas relacionadas con restaurantes, chefs y bares de hoteles aumentaron un 40 % interanual en Hotels.com. Además, casi un tercio de los viajeros consultados indicó que el servicio de habitaciones vinculado con un restaurante reconocido podría aumentar su interés por reservar.

Esto muestra que los servicios internos pueden influir en la percepción global del establecimiento. El restaurante, el bar o el servicio de habitaciones dejan de funcionar únicamente como complementos y pueden convertirse en elementos relevantes de la experiencia.

La flexibilidad se convierte en una expectativa importante

Los viajeros también esperan mayor facilidad para adaptar sus reservas a circunstancias cambiantes. Cambios de fechas, modificaciones de servicios y diferentes modalidades de estancia forman parte de un proceso de compra en el que la comodidad tiene un peso considerable.

La flexibilidad debe analizarse desde una perspectiva operativa. Cada modificación puede afectar la disponibilidad, la limpieza, la planificación del personal y la gestión de ingresos.

Por eso, ofrecer opciones flexibles requiere procesos bien coordinados y condiciones transparentes. Una política sencilla de entender puede reducir consultas y facilitar la relación entre el huésped y el establecimiento.

La operación debe acompañar la promesa comercial

Una de las consecuencias de estos nuevos hábitos es que el marketing y las operaciones hoteleras están cada vez más conectados.

No sirve de mucho promocionar una experiencia personalizada si recepción no dispone de la información necesaria. Tampoco resulta suficiente comunicar flexibilidad si los procedimientos internos no permiten gestionar modificaciones con rapidez.

La gestión hotelera debe integrar las expectativas creadas durante la reserva con aquello que el establecimiento puede entregar realmente.

La inteligencia artificial empieza a intervenir en el viaje

La inteligencia artificial está entrando progresivamente en diferentes etapas de planificación. Los viajeros pueden utilizarla para encontrar inspiración, organizar presupuestos, comparar posibilidades o descubrir actividades.

Una investigación de Booking.com publicada en septiembre de 2026 indica que el 44 % de los argentinos consultados utiliza inteligencia artificial para obtener ideas sobre actividades, lugares y recomendaciones gastronómicas. Otro 30 % la utiliza para organizar presupuestos, buscar promociones o gestionar beneficios.

Para los hoteles, esto plantea la necesidad de mantener información digital precisa y fácilmente interpretable.

Información clara para nuevos canales de descubrimiento

La presencia digital del establecimiento ya no debe pensarse únicamente para una persona que visita directamente su página web. La información puede aparecer en buscadores, plataformas, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial.

Por ello, los datos esenciales deben ser coherentes: categoría, ubicación, servicios, tipos de habitaciones, políticas, horarios, instalaciones y condiciones de reserva.

La precisión de estos elementos contribuye a que el alojamiento pueda ser comprendido correctamente en diferentes puntos del proceso de decisión.

Los alojamientos tendrán que evolucionar con el viajero

Los nuevos hábitos no implican que todos los hoteles deban adoptar las mismas soluciones. Un establecimiento urbano, un hotel de negocios, un resort y un alojamiento rural tienen públicos y necesidades diferentes.

Lo que cambia es la necesidad de observar con mayor atención cómo reservan, qué valoran y qué esperan los huéspedes.

La personalización, la tecnología, la flexibilidad, el descanso, la gastronomía y las experiencias especializadas están modificando distintas etapas del viaje. Algunas tendencias pueden consolidarse y otras perder relevancia con el tiempo, por lo que conviene evitar decisiones basadas únicamente en modas.

Para el sector hotelero, el desafío consiste en traducir estos cambios de comportamiento en procesos concretos. Comprender al viajero permite ajustar la oferta, mientras que una operación coordinada permite convertir esa propuesta en una experiencia consistente.

En definitiva, los alojamientos están dejando atrás una visión centrada exclusivamente en proporcionar una habitación. El viajero actual puede valorar el establecimiento por todo el recorrido que ofrece: desde cómo lo descubre y reserva hasta cómo personaliza su estancia, utiliza sus servicios y recuerda la experiencia después de marcharse.

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Noelia
Noelia
Noelia Martinez. Colaboradora habitual de Crónica Norte. Periodista y socióloga. Me considero muy curiosa.

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