El Ayuntamiento de Alcobendas ha completado la entrega de las llaves correspondientes a los 54 huertos urbanos del Parque Forestal Princesa Leonor. El proyecto reserva la mayor parte de las parcelas para mayores de 60 años y premia el arraigo mediante la antigüedad de empadronamiento. La iniciativa refuerza la apuesta municipal por la sostenibilidad ambiental, los hábitos saludables y la convivencia intergeneracional.
Cultivar la tierra en pleno corazón urbano
La agricultura urbana continúa afianzándose como una de las herramientas comunitarias más enriquecedoras en los núcleos urbanos consolidados. En Alcobendas, decenas de vecinos han dado el primer paso para reconectar con el campo y el trabajo de la tierra gracias a la asignación de las nuevas parcelas habilitadas en el Parque Forestal Princesa Leonor, un enclave verde situado junto a la Avenida de la Ilusión. La entrega de llaves, realizada por la alcaldesa Rocío García Alcántara y el concejal de Medio Ambiente, Jesús Montero, formaliza un compromiso ciudadano que va más allá de la simple horticultura: supone recuperar ritmos pausados, compartir saberes sobre los ciclos naturales y dotar de vida comunitaria a los pulmones verdes del municipio.
Un diseño pensado para el cultivo accesible y ordenado
Cada uno de los 54 espacios cuenta con una superficie delimitada de 25 metros cuadrados y acometida directa a una red de riego, facilitando el mantenimiento constante de hortalizas y verduras sin necesidad de complejas infraestructuras auxiliares. El recinto dispone además de una caseta comunitaria dotada de taquillas individuales para herramientas de labor y módulos de aseo, permitiendo que los adjudicatarios desarrollen sus tareas de siembra y recolección de manera cómoda y ordenada. Con estas dimensiones, los vecinos disponen del terreno idóneo para cosechar productos de temporada para el autoconsumo familiar, combinando el cultivo tradicional de tomates, lechugas o legumbres con técnicas de agricultura ecológica libres de fertilizantes químicos.

El valor del arraigo y el relevo de experiencias
El reparto de estas parcelas se resolvió a partir del sorteo general convocado por el Ayuntamiento de Alcobendas, aplicando criterios específicos para premiar la vinculación histórica con la ciudad. En las bases reguladoras se fijó que 42 de las autorizaciones recayeran en personas con más de dos décadas de empadronamiento continuado, mientras que doce huertos se asignaron de forma equitativa entre quienes acumulaban más de diez años y los nuevos empadronados. De forma paralela, el diseño de la convocatoria estableció una clara vocación social: 32 parcelas se han destinado en exclusiva a vecinos mayores de 60 años, mientras que las 22 restantes fueron a parar a solicitantes con edades comprendidas entre los 18 y los 59 años. Esta distribución persigue que la experiencia de los mayores en las faenas agrícolas guíe y enriquezca a las generaciones más jóvenes que se acercan por primera vez a un bancal.
Una red municipal de 276 parcelas en cinco distritos
La incorporación del sector de la Avenida de la Ilusión consolida la red municipal de huertos, que alcanza ya la cifra histórica de 276 parcelas distribuidas en cinco áreas estratégicas del término local. Además del enclave en el Parque Forestal Princesa Leonor, Alcobendas cuenta con zonas activas en la Avenida de la Ermita (44 terrenos), el Parque de Andalucía (34), el Parque de Extremadura (64) y la calle Carlos Muñoz Ruiz (80). Como destacó la alcaldesa durante el proceso de adjudicación, la ciudad nunca había dispuesto de una infraestructura de este volumen al servicio del ocio sostenible. Todas las autorizaciones de cultivo tienen una vigencia máxima de tres años improrrogables, un plazo ideado para garantizar una rotación periódica que permita a nuevos vecinos acceder a la experiencia en sucesivas convocatorias públicas.
Beneficios para la salud física y mental
¿Por qué despiertan tanto interés los huertos públicos entre la ciudadanía? Médicos y psicólogos coinciden en señalar que el contacto habitual con la tierra aporta beneficios terapéuticos inmediatos. Para las personas jubiladas, cuidar de una parcela representa una rutina activa al aire libre que combate el sedentarismo, reduce el aislamiento social y estimula la movilidad articular. Para los adultos más jóvenes, representa un refugio contra el estrés laboral y una oportunidad inmejorable de educar a sus hijos en el respeto por los alimentos frescos y los ciclos agrícolas. El huerto se transforma así en un espacio terapéutico donde cosechar bienestar físico y compartir anécdotas entre surcos.
Hacia un modelo de ciudad más verde y participativa
La proliferación de huertos urbanos no responde a una moda pasajera, sino a una redefinición de cómo los vecinos se apropian de los parques públicos. Lejos de los jardines puramente ornamentales, estos espacios favorecen la biodiversidad, atraen especies polinizadoras y transforman a los residentes de meros paseantes pasivos a cuidadores directos del entorno natural. La experiencia de Alcobendas demuestra que, cuando las administraciones facilitan suelo, agua y ordenación básica, la ciudadanía responde con entusiasmo e implicación cívica.










