Un reloj Piaget de más de 5.100 euros, una maleta Louis Vuitton, una Nintendo Switch, un póster original de Star Wars y hasta un fragmento del barco gemelo del Titanic. Son algunos de los más de 5.600 objetos perdidos que, después de permanecer más de dos años sin que nadie los reclamara, salen ahora a subasta en Madrid.
Durante años permanecieron guardados después de que nadie acudiera a reclamarlos. Ahora, tras superar el plazo establecido, pueden acabar en manos de nuevos propietarios.
La puja está abierta hasta el 13 de octubre a las 20:00 horas y los objetos pueden consultarse por internet y verse en persona esta semana.
Del bolso de lujo a la cámara que dejó de buscar su dueño
Entre los miles de objetos reunidos hay artículos cotidianos, pero también piezas que llaman la atención por su valor, su antigüedad o, simplemente, por la historia que esconden.
En la lista aparecen joyas, relojes, teléfonos móviles, cámaras, tabletas, drones, instrumentos musicales, artículos de lujo y objetos de colección. Algunos conservan incluso sus cajas originales.
En el apartado de moda destaca una maleta Louis Vuitton valorada en 1.300 euros, junto a bolsos de Celine y Gucci. También hay una curiosa corona dorada decorada con piedras verdes y blancas.
La relojería ofrece algunas de las piezas más valiosas del catálogo. La más destacada es un Piaget Altiplano de oro rosa valorado en más de 5.100 euros. También aparecen varios relojes MoonSwatch fruto de la colaboración entre Omega y Swatch.
Joyas de grandes marcas entre los objetos no reclamados
La colección de joyería es especialmente amplia. Hay piezas de Bulgari, Hermès, Swarovski, Dior, Pandora, Tous, Lotus, Uno de 50 y Viceroy, además de joyas de oro, plata y perlas.
Entre ellas sobresale un conjunto de anillos Bulgari valorado aproximadamente en 1.100 euros.
Son objetos que, en otro contexto, podrían haber terminado en un joyero particular. En este caso, llegaron a la Oficina de Objetos Perdidos y permanecieron allí durante más de dos años sin que nadie los reclamara.
Ese es el punto de partida de toda la subasta: objetos encontrados que tuvieron un propietario, pero cuyo dueño no apareció para recuperarlos.

Consolas, móviles y tecnología de varias generaciones
El catálogo también permite comprobar hasta qué punto han cambiado los objetos que se pierden por la ciudad.
Entre los lotes hay teléfonos móviles de distintas marcas y generaciones, tabletas, drones y otros dispositivos electrónicos. Algunos, según la información de la subasta, están incluso sin uso y mantienen su embalaje original.
Para los aficionados a los videojuegos hay varias Nintendo Switch, incluidas una edición Fortnite Wildcat y otra inspirada en The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom.
También aparece una PSP Street acompañada por 13 videojuegos, una pieza que ya pertenece a una generación anterior de consolas portátiles.
Una pequeña colección de fotografía
La tecnología no se limita a los dispositivos actuales. El catálogo también recorre varias décadas de fotografía.
Hay cámaras analógicas y digitales, entre ellas una Nikkormat FT con objetivo Nikkor-S Auto 50 mm f/1.4, una Nikon L35AF y una cámara de vídeo Canon 814 XL Super 8.
Una de las piezas más singulares es una Yashica Dental-Eye II, una cámara especializada que forma parte de este particular conjunto de objetos que un día alguien perdió y nunca llegó a recuperar.
El póster de Star Wars que lleva casi medio siglo de historia
El coleccionismo aporta algunos de los lotes más llamativos.
Entre ellos se encuentra un póster original de Star Wars de 1977, valorado en 1.200 euros. También hay una figura de edición limitada de Superplastic y una máquina de escribir Hermès Baby.
Pero probablemente uno de los objetos que más curiosidad despierta es un fragmento de una ventana del RMS Olympic, el buque gemelo del Titanic. La pieza se acompaña de certificado y de una carta manuscrita.
Junto a estos objetos aparecen vinilos, estilográficas Montblanc, instrumentos musicales, material filatélico y palos de golf vintage.
También hay piezas decorativas y artísticas, como grabados, porcelanas, ánforas ornamentales y mobiliario de inspiración oriental.
Una visita antes de pujar
Quienes quieran ver los objetos de cerca tienen una oportunidad esta semana. Los lotes pueden visitarse presencialmente los días 5, 6 y 7 de octubre en el local situado en la calle de Nieremberg, 7.
El horario es de 9:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas.
La otra opción es consultar el catálogo a través de Viasubasta.com, donde se pueden ver las fotografías y la información de los distintos lotes antes de realizar una puja.
¿Por qué terminan estos objetos en una subasta?
La respuesta está en el tiempo.
Durante 2025, la Oficina de Objetos Perdidos recibió más de 78.000 objetos. No todos terminan en una subasta: para llegar hasta ahí tienen que permanecer más de dos años sin que sean reclamados por sus propietarios ni por las personas que los encontraron.
Una vez cumplido ese plazo y seguido el procedimiento correspondiente, los objetos que están en buen estado y no resultan útiles para los servicios municipales pueden ponerse a la venta.
Es así como una cámara, un reloj, una joya o una consola que alguien perdió hace años terminan formando parte de un catálogo abierto a nuevos compradores.
Del objeto perdido a una segunda oportunidad
La subasta tiene, por tanto, una doble lectura. Por un lado, permite dar salida a miles de objetos que llevan años sin que nadie los reclame. Por otro, ofrece a los compradores la posibilidad de encontrar artículos muy distintos entre sí, algunos de ellos difíciles de encontrar en el mercado habitual.
El dinero obtenido con la venta se ingresará en la Tesorería Municipal y se destinará al presupuesto del Ayuntamiento.
Mientras tanto, piezas tan diferentes como un reloj Piaget, una cámara de Super 8, una Nintendo Switch o un fragmento del Olympic esperan una nueva oportunidad. Y, quizá, un nuevo dueño que esta vez sí vaya a buscarlos.








