La Comunidad de Madrid activa una suspensión total del uso del fuego y de maquinaria en montes y zonas forestales durante los próximos días, coincidiendo con una ola de calor que disparará las temperaturas hasta los 40 grados. La medida, en vigor desde hoy, busca frenar cualquier chispa que pueda desatar un incendio.
La Dirección General de Emergencias de la Comunidad de Madrid ha decidido suspender el uso del fuego y de cualquier maquinaria que pueda generar chispas, deflagraciones o descargas eléctricas en todo el territorio forestal madrileño, así como en una franja de 400 metros alrededor de los montes cuando el terreno sea suelo no urbano. Además, la resolución suspende las autorizaciones ya concedidas para el lanzamiento de fuegos artificiales, cohetes o farolillos voladores cuyo punto de disparo se sitúe sobre terreno forestal o en esa misma franja de 400 metros, en este caso con independencia de si el suelo es urbano o no.
La suspensión, firmada por el director general de Emergencias, José Javier Guijarro Merelles, tendrá dos tramos horarios diferenciados: este martes 21 de julio se aplicará de 14:00 a 23:59 horas, mientras que los días 22 y 23 de julio regirá durante las 24 horas del día, de 00:00 a 23:59. Desde el organismo advierten de que en los próximos días se estudiará si es necesario prolongar la restricción en caso de que las condiciones adversas se mantengan.
Por qué se toma esta decisión ahora
Detrás de la medida hay un informe técnico elaborado el pasado 20 de julio por el inspector de guardia y el ingeniero forestal de la Comunidad, que ha analizado los factores que pueden favorecer el inicio y la propagación de incendios forestales. El diagnóstico no deja lugar a dudas: se espera una masa de aire muy cálida, con temperaturas cercanas a los 30 grados a 1.500 metros de altura, lo que en superficie se traducirá en valores próximos a los 40 grados. Según las previsiones, esta situación se mantendrá prácticamente inalterada al menos hasta este jueves 23 de julio.
A este panorama se suma la previsión de vientos de componente oeste o suroeste y la posible llegada de bolsas de aire frío que podrían generar tormentas. Esa combinación de calor, viento e inestabilidad es, precisamente, la que más preocupa a los técnicos, ya que favorece la convección en los incendios que puedan producirse, agravando sus consecuencias y dificultando su extinción.

Los antecedentes que encienden las alarmas
El aviso no llega de la nada. La semana pasada ya se registró una situación meteorológica desfavorable que, aunque bordeó la región sin afectarla de lleno, fue suficiente para que se desatara un gran incendio forestal en Lozoyuela el pasado 16 de julio. En el entorno de Madrid también se han producido fuegos de gran magnitud, como el que arrasó La Mierla, en Guadalajara, a apenas 20 kilómetros de la capital, o el registrado ese mismo día en Brieva, en la provincia de Segovia.
Aunque las temperaturas de estos días no han sido extremas, los técnicos señalan que la humedad relativa muy baja, unida al viento y a la gran cantidad de combustible vegetal disponible, ha creado el caldo de cultivo perfecto para que cualquier fuego se propague con rapidez. De hecho, el informe advierte de que, si se mantiene la tendencia prevista, podrían originarse incendios que en cuestión de minutos superen la capacidad de extinción de los equipos de emergencia.
La sequía de los últimos meses agrava el riesgo
Otro factor determinante es la falta de lluvias acumulada durante los últimos dos meses. Las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones han provocado un descenso notable en la humedad de la vegetación viva, según ha confirmado la última medición realizada la semana pasada. En la práctica, esto significa que los montes madrileños cuentan con más material vegetal seco y, por tanto, más «combustible» disponible en caso de que se inicie un fuego.
A todo ello se añade el aviso especial número 25/2026 lanzado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que alerta de una ola de calor entre el 21 y el 23 de julio. Esta combinación de factores meteorológicos y de estado de la vegetación ha llevado a la Dirección General de Emergencias a activar la suspensión con carácter inmediato.
Mientras tanto, la recomendación para vecinos, agricultores y empresas que operan en zonas forestales es clara: evitar cualquier actividad con fuego o maquinaria susceptible de generar chispas durante los próximos días, ante un escenario que los propios técnicos califican de especialmente delicado para la propagación de incendios.









