La Comunidad de Madrid ha concluido los trabajos de emergencia en las 116 hectáreas más dañadas del monte de Tres Cantos, con una inversión de más de 400.000 euros para frenar la erosión y acelerar la regeneración natural del ecosistema.
El pasado 11 de agosto de 2025, un incendio forestal arrasó 263 de las 308 hectáreas del Monte de Viñuelas, situado entre el norte de Madrid capital y el municipio de Tres Cantos. Es decir, el fuego afectó al 85% de la superficie total de un espacio de alto valor ecológico que forma parte del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, está integrado en la Red Natura 2000 y pertenece a la Reserva de la Biosfera de las Cuencas Altas de los ríos Manzanares, Lozoya y Guadarrama. Además, este monte linda con dos zonas de protección especial para las aves, concretamente en Soto de Viñuelas y en el Monte de El Pardo.
Tras analizar los daños mediante imágenes satelitales y un índice de calcinación, los técnicos diferenciaron tres niveles de afectación: severidad alta, moderada y baja. Las zonas con mayor daño, 116 hectáreas en las que la vegetación quedó completamente carbonizada, fueron las que concentraron la intervención más urgente.
Los trabajos de recuperación, ya terminados
Desde octubre de 2025, y durante cuatro meses, se han desarrollado labores de restauración de emergencia con una inversión de 403.198 euros. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visitó este miércoles 18 de marzo la zona para comprobar los resultados sobre el terreno.
El principal riesgo que había que atajar era la erosión irreversible del suelo. Sin cobertura vegetal, las lluvias podían arrastrar la capa de cenizas y los nutrientes del terreno directamente hacia los cauces de agua, empobreciendo el suelo de forma permanente. Para evitarlo, se estabilizaron las cenizas y se protegieron los nutrientes antes de las primeras lluvias otoñales.
También se talaron los árboles quemados y se eliminaron ramas para favorecer el rebrote natural de las encinas. La madera resultante no se desechó: parte se aprovechó para construir fajinas y albarradas, estructuras de contención que ayudan a frenar el agua en pendiente y reducir la escorrentía. El resto fue troceado y retirado.
Un ecosistema que se reconstruye poco a poco
Más allá de proteger el suelo, los trabajos también han tenido en cuenta a la fauna. Se han creado puntos de refugio para reptiles, pequeñas charcas para anfibios y majanos —montones de piedras— para conejos. Algunos troncos se han dejado en pie deliberadamente para que sirvan de posadero a las aves. Estas actuaciones buscan acelerar el regreso de la fauna autóctona a una zona que, sin estas intervenciones, tardaría muchos más años en recuperarse.
En paralelo, el Instituto de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) ha puesto en marcha el proyecto Madfire, dotado con 173.560 euros. Se trata de un estudio centrado en detectar patógenos en los terrenos quemados que puedan afectar a la flora, con el objetivo de tomar medidas preventivas y acelerar la regeneración vegetal.

Ayudas para los vecinos y propietarios afectados
El incendio no solo dañó el monte público. Varias parcelas privadas y al menos una explotación ganadera de la zona sufrieron pérdidas significativas. La Comunidad de Madrid ha articulado un paquete de medidas de apoyo para los afectados.
Los propietarios de montes privados podrán acceder a subvenciones retroactivas de hasta 40.000 euros por titular, dentro de una convocatoria para el segundo semestre del año dotada con 1,1 millones de euros. Estas ayudas están destinadas a la gestión forestal y a la reparación de los daños causados por el fuego.
Para el ganadero afectado, la respuesta fue más directa: el IMIDRA le donó 21 ovejas de raza colmenareña —20 hembras y un semental— para ayudarle a recomponer su cabaña.
Los vecinos con parcelas afectadas también han recibido apoyo: el IMIDRA ha repartido 3.400 plantas de madroño y otras especies autóctonas para sustituir las arizónicas quemadas. Esta especie invasora, muy utilizada como seto, es especialmente peligrosa en caso de incendio, por lo que se promueve su reemplazo por variedades más seguras.
Por último, Canal de Isabel II está aplicando una reducción de hasta el 80% en la tarifa del agua a los afectados durante un año. Desde diciembre, 44 usuarios ya se han beneficiado de esta medida, acumulando un ahorro conjunto de más de 6.000 euros.
Una extinción con cientos de efectivos
Para apagar el incendio en agosto se movilizaron recursos de múltiples organismos. Intervinieron 23 dotaciones de bomberos regionales, brigadas forestales, bomberos del Ayuntamiento de Madrid, la Unidad Militar de Emergencias (UME), el SUMMA 112, el SAMUR y voluntarios de Protección Civil, además de Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil de nueve municipios. La magnitud del operativo llevó a activar la situación operativa 2 del Plan Especial de Protección Civil por Incendios Forestales, conocido como INFOMA.










