Vecinos por Algete ha registrado un paquete de ocho enmiendas al proyecto de la nueva ordenanza de licencias urbanísticas buscando asegurar el control municipal. La formación pretende equilibrar la necesaria eliminación de trabas burocráticas con la máxima seguridad jurídica y la protección estricta del entorno local. Entre sus principales propuestas, destacan una mayor fiscalización sobre las agencias colaboradoras privadas y la creación de un catálogo claro de procedimientos administrativos.
El difícil equilibrio entre la agilidad y el rigor institucional ¿Cuántas veces un vecino o un emprendedor se ha enfrentado a un auténtico muro de burocracia al intentar reformar su vivienda o abrir las puertas de un pequeño negocio? La lentitud en la concesión de permisos es un problema histórico en muchas administraciones locales, generando frustración y frenando la economía de proximidad. Para atajar este obstáculo, el Ayuntamiento de Algete ha impulsado un borrador para la futura Ordenanza Municipal de Tramitación de Licencias, un texto normativo que acaba de pasar por el trámite de consulta pública previa.
El objetivo central de la agrupación es claro: conseguir que la ciudad cuente con una normativa moderna y rápida, pero evitando que esa aceleración administrativa suponga una merma en las garantías legales o una pérdida del control directo por parte de los técnicos del consistorio. El portavoz de la formación, Sergio Velasco, pone el foco precisamente en esta compleja dualidad entre la inmediatez y la seguridad. Según ha argumentado públicamente, desde su partido comparten plenamente la necesidad de «modernizar la normativa municipal y agilizar los procedimientos urbanísticos«, aunque advierten de manera tajante que «esa simplificación debe realizarse sin reducir las garantías ni debilitar la capacidad de control del Ayuntamiento«. De este modo, la intención de la agrupación es aportar soluciones constructivas para que la nueva regla sea técnicamente sólida, completamente transparente para el ciudadano de a pie y verdaderamente eficaz para el trabajo diario de la Administración.
Claridad visual frente al histórico laberinto burocrático Muy a menudo, el lenguaje técnico y la maraña de normativas autonómicas y locales confunden profundamente a quienes únicamente buscan realizar una obra menor en su propiedad. En este sentido, Vecinos por Algete valora de forma muy positiva la iniciativa gubernamental de redactar una ordenanza específica que adapte las reglas locales a la vigente legislación urbanística de la Comunidad de Madrid. Además, celebran el esfuerzo por unificar bajo un mismo paraguas legal la regulación de los distintos títulos habilitantes y la ampliación del uso de la declaración responsable, una figura legal que permite iniciar determinadas obras con la simple presentación de un documento, dinamizando enormemente la actividad económica del municipio.
Sin embargo, tras un análisis pormenorizado del borrador, han detectado algunas lagunas. ¿Qué actuación necesita exactamente una licencia urbanística tradicional y qué intervención requiere tan solo una comunicación previa? Para despejar cualquier atisbo de duda, los municipalistas proponen incorporar al texto final una tabla visual y detallada que facilite a cualquier persona la rápida identificación del procedimiento administrativo que le corresponde aplicar según su caso particular. Asimismo, exigen que la rapidez inherente a la declaración responsable no se convierta en un cheque en blanco sin supervisión. Por ello, sugieren establecer plazos fijos para la realización de inspecciones posteriores e introducir criterios objetivos que permitan priorizar estos controles municipales en función del riesgo real que entrañe cada actuación.
La vigilancia estricta sobre las entidades privadas colaboradoras Uno de los puntos más delicados y que más controversia genera en la modernización del urbanismo es la entrada en escena de las llamadas entidades colaboradoras urbanísticas. Estas empresas privadas asumen labores de revisión documental e inspección que, tradicionalmente, recaían en exclusiva sobre los hombros de los funcionarios públicos. Para evitar desajustes y garantizar la imparcialidad, las enmiendas registradas por el partido inciden en desarrollar una regulación mucho más garantista en este ámbito de colaboración público-privada.
La formación local insiste de manera categórica en que la intervención de estas agencias externas debe conservar siempre un carácter auxiliar y estrictamente complementario a la autoridad del propio Ayuntamiento. Para asegurar la máxima transparencia en su funcionamiento, solicitan la creación de un régimen riguroso de incompatibilidades, la implantación de sistemas periódicos de auditoría y la articulación de mecanismos claros de supervisión. Además, plantean una medida de control directo fundamental: exigen que todos los informes y certificados emitidos por estas firmas privadas lleguen sin intermediarios a las oficinas municipales, asegurando de este modo un seguimiento íntegro y sin fisuras de cada expediente urbanístico.
Defensa innegociable del patrimonio local y viabilidad real El necesario progreso urbanístico y la modernización de los edificios no pueden pasar por alto la identidad y la riqueza natural que definen a la localidad. Por este motivo, otra de las exigencias transversales de Vecinos por Algete es blindar y reforzar la protección del patrimonio histórico, el arbolado urbano y el medio ambiente frente a cualquier actuación constructiva que pudiera poner en riesgo la integridad de estos bienes especialmente sensibles y protegidos.
Pero las buenas intenciones plasmadas en las leyes no solo deben estar bien redactadas, sino que tienen que ser aplicables en la realidad del día a día. ¿Dispone el gobierno local de la capacidad operativa para gestionar este nuevo modelo de intervención? Para dar respuesta a esta incógnita y evitar el colapso del sistema, el partido solicita que la aprobación definitiva de esta ordenanza venga acompañada obligatoriamente de una memoria de impacto organizativo y económico. Este documento analítico serviría para evaluar, con datos objetivos en la mano, si la administración local cuenta verdaderamente con los recursos humanos y materiales suficientes para asumir la carga de trabajo y desarrollar con eficacia las funciones de inspección y control que exige la ley.
Además, consideran fundamental clarificar el régimen legal aplicable a aquellas obras o intervenciones menores que no están sujetas a intervención municipal, dotando así de una mayor seguridad jurídica al sistema y facilitando el trabajo tanto a los vecinos como a los profesionales del sector y a los propios empleados públicos.








