Algunos productos químicos industriales contienen sustancias que pueden interferir con la producción de hormonas y el metabolismo humano. Son los disruptores endocrinos y, para ser considerados como tales, deben cumplir tres características, según la OMS: una función hormonal, un efecto adverso y una relación de causalidad entre ambos.

Alrededor de unos 800 compuestos químicos son sospechosos de alterar el sistema endocrino, según un informe de 2012 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo solo se han podido observar los efectos de una pequeña parte de ellos y todavía hay muchos interrogantes, como si afectan o no a la pubertad adelantada. Diversos estudios apuntan a que podrían contribuir al aumento de ciertos tipos de cáncer, sobre todo a aquellos tumores que conciernen a las hormonas: pecho, ovario, próstata, testículos y tiroides.
La lista de posibles patologías relacionadas es extensa, e incluye la obesidad, la diabetes, los problemas tiroideos, el asma infantil, la pérdida de fertilidad, complicaciones en el desarrollo de los niños y daños en el sistema inmunitario y neuronal.
La Comisión Europea ha presentado el 15 de junio en la reunión del Colegio de Comisarios una propuesta para la regulación de los disruptores endocrinos. A partir de aquí el Parlamento y el Consejo europeos deberán aprobar los textos y, más tarde, los Estados miembros y las instituciones de la UE tendrán que adoptarlos.

Proyectos con criterios científicos
En concreto, la Comisión ha aprobado dos proyectos de medidas con los criterios científicos para identificar los alteradores endocrinos en los productos biocidas y fitosanitarios, y la manera en que debe llevarse a cabo su identificación; junto con un informe de evaluación del impacto.
Según informa la CE en un comunicado, los criterios científicos más exactos se aplicarán inmediatamente. Además, la Comisión pedirá a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y a la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) que comience a examinar las sustancias sospechosas para aplicar los criterios en cuanto se adopten. La Comisión afirma que este será el primer sistema mundial que defina criterios científicos para los alteradores endocrinos en la legislación. Sin embargo, las críticas y la polémica le preceden.









