Los 15 activistas de Greenpeace y el fotógrafo Pedro Armestre, detenidos el pasado 15 de febrero por su acción en la central nuclear de Cofrentes (Valencia), han quedado en libertad con cargos de desobediencia, resistencia a la autoridad, lesiones, daños y desórdenes públicos, a la espera del juicio oral.
Los activistas escaladores de la organización pintaron en la torre de refrigeración de la central el mensaje «Peligro nuclear» y desplegaron pancartas con lema «Cofrentes cierre ya». Sin embargo, durante la declaración de los agentes de seguridad de la central ha quedado demostrada la actuación no violenta de los miembros de Greenpeace. Según los propios agentes, «la actitud de los activistas no fue violenta ni agresiva en ningún momento».
Greenpeace recuerda que fue la propia organización la que mediante una llamada a la Sala de Emergencias del Consejo de Seguridad Nuclear, avisó de la entrada de los activistas para efectuar una protesta pacífica en el interior de la instalación.
Piden una rectificación pública
La organización ecologista considera muy graves determinadas valoraciones sobre su protesta, especialmente las del ministro de Industria, Miguel Sebastián, y las de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ana Botella. Por ello, Greenpeace exige su rectificación pública.













la gente no sabe la de puestos de trabajo que da esa central nuclear…