El Ayuntamiento de Colmenar Viejo, liderado por el alcalde Carlos Blázquez Rodríguez y la concejal de Política Social Isabel Álvarez Díaz, ha firmado un convenio con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui (AAPS) para dar vida a la edición 2024 del proyecto solidario “Vacaciones en Paz”. Gracias a esta iniciativa, 16 niños saharauis podrán pasar un verano diferente, disfrutando de una experiencia de acogida en familias del municipio.
El programa “Vacaciones en Paz” no solo se centra en ofrecer unas vacaciones fuera del desierto a menores de entre 6 y 12 años, sino que también cumple con un fin solidario mucho más profundo. Durante los meses de verano, las altas temperaturas del Sahara pueden ser extremas, alcanzando temperaturas que superan fácilmente los 50 grados. En este contexto, este programa representa una oportunidad para los niños de aliviarse del sofocante calor y disfrutar de un ambiente más seguro y cómodo.
Pero más allá del calor, la estancia en Colmenar Viejo permite a estos pequeños experimentar una nueva cultura y aprender valores de convivencia y respeto. La concejal de Política Social, Isabel Álvarez Díaz, subraya: “El verdadero valor de este proyecto reside en la generosidad de las familias de acogida, que año tras año abren sus hogares para recibir a estos niños con los brazos abiertos”.
Apoyo económico y logístico: un esfuerzo conjunto
El Ayuntamiento de Colmenar Viejo ha destinado un presupuesto de 8.000 euros a la AAPS para facilitar esta acogida. Esta suma cubre diversos gastos, entre ellos los billetes de avión de los niños desde Argelia, seguros de viaje, atención médica, y una serie de actividades de integración sociocultural y tiempo libre. De esta forma, los menores no solo reciben cuidados médicos y psicológicos, sino también el cariño y apoyo de la comunidad.
La aportación del Ayuntamiento es clave para que esta acción solidaria se mantenga activa, pero el verdadero motor de “Vacaciones en Paz” sigue siendo la solidaridad de las familias colmenareñas. Sin ellas, sería imposible sostener un programa que lleva cerca de 30 años en marcha y que ha conseguido establecerse como una tradición dentro de la comunidad.
Colmenar Viejo: un pueblo de acogida y solidaridad
Colmenar Viejo no es nuevo en estas iniciativas; de hecho, lleva casi tres décadas participando en proyectos de acogida de niños saharauis, en colaboración con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Colmenar Viejo. Esta organización, además de coordinar las acogidas, forma parte de la Federación de la Comunidad de Madrid de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (FEMAS-Sáhara), que reúne a distintos municipios con un fin común: apoyar al pueblo saharaui y ofrecer alternativas de bienestar a sus niños.
Carlos Blázquez Rodríguez, alcalde de Colmenar Viejo, expresó su satisfacción con la firma del convenio y el compromiso del municipio con este programa: “Es fundamental que Colmenar Viejo se mantenga como un referente de solidaridad. La acogida de los niños saharauis es solo un ejemplo de la disposición de nuestra comunidad a colaborar en proyectos de impacto social”.

Un proyecto transformador para los pequeños
Para muchos de los niños, el programa “Vacaciones en Paz” representa su primer contacto con una realidad muy diferente a la de los campamentos saharauis. Durante su estancia en Colmenar Viejo, los pequeños tienen la oportunidad de realizar actividades recreativas y educativas que fortalecen su desarrollo personal. A lo largo de estos tres meses, participan en excursiones, visitas a museos y talleres que promueven la integración cultural y el aprendizaje de nuevos idiomas.
La estancia también contempla la atención médica especializada, que en muchos casos resulta crucial. Las familias de acogida y la AAPS se aseguran de que cada niño reciba los chequeos necesarios, algo que en los campamentos a menudo no es posible debido a la falta de recursos.
Una experiencia enriquecedora para las familias
El programa no solo transforma la vida de los niños saharauis, sino que también impacta a las familias que los acogen. Cada año, familias colmenareñas se suman a esta iniciativa y describen la experiencia como “inolvidable” y “enriquecedora”. La convivencia con estos niños abre una ventana a una realidad diferente, una oportunidad para educar a los más pequeños de la casa en valores de generosidad y respeto por otras culturas.
Isabel Álvarez Díaz, concejal de Política Social, agradece el esfuerzo y la generosidad de las familias de acogida, quienes, como ella menciona, representan “el espíritu solidario de Colmenar Viejo”. En sus palabras, “Cada verano, este programa nos recuerda el poder que tiene la comunidad para ofrecer a estos pequeños un hogar temporal lleno de cariño y apoyo”.
Un compromiso con el futuro
El programa “Vacaciones en Paz” refleja el compromiso de Colmenar Viejo y su Ayuntamiento en la construcción de un mundo más inclusivo y solidario. Al abrir sus puertas a los niños saharauis, Colmenar se une a un movimiento global que busca mejorar la vida de aquellos que enfrentan situaciones difíciles y condiciones extremas.
El convenio firmado este año consolida la intención del municipio de continuar apoyando esta labor solidaria y de invitar a otras familias a participar en próximas ediciones. Con cada nueva familia que se une, se fortalece el espíritu de este programa, asegurando que año tras año, los niños saharauis puedan disfrutar de un verano lleno de experiencias que los acompañarán el resto de sus vidas.
Reflexión final: ¿Cómo contribuir?
Este tipo de iniciativas abre la puerta a una reflexión sobre la responsabilidad social de cada comunidad. En un contexto global de grandes necesidades, programas como “Vacaciones en Paz” nos invitan a preguntarnos: ¿Cómo podemos contribuir desde nuestras posibilidades? ¿Qué impacto podemos tener en la vida de los demás? Cada gesto de apoyo y cada esfuerzo solidario suman, y en Colmenar Viejo, el resultado ha sido casi tres décadas de compromiso con el pueblo saharaui.
Subtítulo sugerido:
Familias de Colmenar Viejo abren sus puertas a menores saharauis en verano, en una muestra de solidaridad que lleva casi tres décadas transformando vidas.










