¿Puede la cáscara del café reducir el riesgo de enfermedades crónicas?

El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo, pero lo que pocos saben es que, cada vez que disfrutamos de una taza, se desperdicia una gran cantidad de su fruto: las cáscaras y pulpas de las cerezas del café. Estos residuos, que constituyen aproximadamente el 90% de la cereza del café, se descartan en la mayoría de los casos, a pesar de sus propiedades nutricionales. Sin embargo, un equipo de científicos del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) ha logrado transformar este desecho en un polvo soluble con importantes beneficios para la salud.

El proyecto, impulsado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha utilizado la técnica de secado por aspersión, una metodología de bajo impacto ambiental que permite conservar los nutrientes del producto y reducir la huella ecológica. «El proceso que empleamos es más eficiente y sostenible que otras alternativas, como la liofilización, que además de ser más costosa, tiene un mayor impacto ambiental», señala Dolores del Castillo, investigadora principal del estudio.

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Propiedades antioxidantes y antiinflamatorias

Uno de los grandes hallazgos de este estudio es que los polvos derivados de la cáscara de café tienen un alto contenido de polifenoles, compuestos con potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estas propiedades son clave para reducir el riesgo de patologías crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, que a menudo están relacionados con el envejecimiento y la inflamación en el cuerpo.

El hecho de que estos polvos sean solubles abre un abanico de posibilidades para su uso en la industria alimentaria. Se pueden integrar en alimentos y bebidas instantáneas, así como en suplementos dietéticos, brindando un valor nutricional añadido. Además, su sabor, que recuerda a notas frutales y herbáceas, lo convierte en un ingrediente versátil para diversas aplicaciones culinarias.

¿Una alternativa al café tradicional?

Los polvos de cáscara de café no solo son atractivos desde el punto de vista nutricional, sino también como alternativa para quienes buscan reducir el consumo de cafeína. A diferencia de las bebidas convencionales de café, estas nuevas formulaciones contienen menos cafeína, lo que las convierte en una opción más adecuada para personas con sensibilidad a este alcaloide o con un metabolismo lento. Además, podrían ser útiles para quienes sufren de intolerancia al gluten, ya que los investigadores sugieren que la harina obtenida de estos polvos podría utilizarse para elaborar panes sin gluten, ideales para personas celíacas.

El producto ha sido probado en un análisis preliminar con consumidores, y los resultados apuntan a una aceptación positiva, lo que refuerza la viabilidad comercial del invento. «Este desarrollo abre nuevas puertas en el mercado, especialmente para aquellos que buscan alternativas saludables y sostenibles», comenta del Castillo.

Un paso hacia la sostenibilidad global

Este descubrimiento no solo tiene implicaciones en el ámbito de la salud, sino también en la sostenibilidad. Actualmente, gran parte de la cáscara del café se desperdicia, lo que representa una pérdida considerable de recursos en países productores. A través de esta investigación, se está contribuyendo a la valorización de los residuos del café, lo que podría mejorar la seguridad alimentaria y generar ingresos adicionales en las regiones productoras de café, muchas de las cuales enfrentan altos niveles de pobreza.

El equipo de investigación destaca que este es solo el comienzo de un proyecto más amplio que busca transformar los residuos del café en productos de valor agregado que no solo favorezcan el medio ambiente, sino que también aporten beneficios significativos para la salud humana. Con 14 años de trabajo en este campo, los investigadores tienen la esperanza de que su iniciativa contribuya a un futuro más saludable y sostenible, alineado con las tendencias globales de consumo responsable.

El camino hacia la innovación y la salud

Esta investigación se enmarca en una tendencia creciente en el mundo científico: aprovechar los residuos de productos agrícolas para crear nuevos alimentos funcionales que ayuden a combatir enfermedades crónicas y mejorar la salud pública. En 2021, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya aprobó el uso de la cáscara de café deshidratada como alimento seguro, y en 2022 validó su uso en bebidas infundidas.

Los polvos solubles de cáscara de café son una manifestación de cómo la ciencia puede cambiar la manera en que percibimos nuestros alimentos y los subproductos agrícolas. En un mundo cada vez más preocupado por el medio ambiente y la salud, estos avances son fundamentales para generar soluciones innovadoras y sostenibles.

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Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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