Menos de la mitad de los adolescentes siente que tiene las herramientas necesarias para gestionar su salud mental. Un informe de UNICEF España revela cifras alarmantes sobre la realidad emocional de los jóvenes en el país, poniendo en evidencia la falta de apoyo, la desconfianza en los profesionales y la presencia de estigmas en torno a los trastornos mentales.
Según el Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia de UNICEF España, realizado en colaboración con la Universidad de Sevilla, el 41% de los adolescentes españoles ha experimentado o cree haber tenido un problema de salud mental en el último año. De ellos, más de un tercio no ha hablado con nadie sobre sus problemas, y el 51,4% no ha buscado ayuda profesional. Aunque la mayoría prefiere hablar con sus amistades (73,6%) antes que con un profesional (60,8%), estos datos son una llamada de atención sobre la falta de recursos y el estigma que aún rodea este tema.
La falta de autoeficacia en la gestión de la salud mental
Una de las principales conclusiones del informe es la falta de autoeficacia que sienten muchos adolescentes para gestionar su salud mental. Aunque el 50% de ellos asegura que puede identificar y gestionar problemas emocionales como el estrés, solo una minoría tiene plena confianza en sus habilidades para hacerlo. Esta sensación de falta de control es especialmente alta entre los adolescentes de familias con un nivel socioeconómico bajo, las chicas y los que ya han tenido problemas de salud mental en el pasado.
¿Por qué los jóvenes no buscan ayuda?
Las razones para no buscar ayuda son variadas. El 67,6% de los adolescentes opta por mantener sus problemas en secreto, mientras que el 56% muestra desconfianza en el personal educativo, lo que les impide acudir a un orientador o tutor para recibir apoyo. El miedo a no ser comprendidos o a la falta de confidencialidad también son factores clave que contribuyen a la falta de acción.
Además, un 40% de los adolescentes considera que sus problemas de salud mental no son lo suficientemente graves, o simplemente no saben a quién acudir. Sin embargo, cuando deciden pedir ayuda, los adolescentes prefieren hacerlo a través de su círculo cercano de amigos y familiares antes que con profesionales médicos.
La percepción de los profesionales educativos y la falta de confianza
Un dato que resalta es que el 40,5% de los adolescentes siente que los orientadores o tutores de sus centros educativos no pueden ayudarles de manera eficaz en caso de tener problemas de salud mental. Las razones más citadas son la desconfianza hacia los profesionales, la falta de confidencialidad y la percepción de que estos no están adecuadamente formados ni tienen tiempo suficiente para abordar estos problemas.

Prejuicios hacia los trastornos mentales: una visión distorsionada
El informe también revela la presencia de prejuicios sobre los trastornos mentales entre los jóvenes. Alrededor de un 25% de los adolescentes considera que las personas con problemas de salud mental deberían sentirse avergonzadas de su situación. Esta actitud se traduce en una falta de empatía, especialmente en entornos más cercanos como las relaciones de pareja o de convivencia. Mientras que más del 60% de los adolescentes estaría dispuesto a trabajar o mantener una amistad con alguien que haya tenido problemas mentales, menos del 30% aceptaría tener una relación afectiva con una persona que haya pasado por estas dificultades.
El impacto de las redes sociales en la salud mental
El informe también pone en evidencia el impacto positivo y negativo de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes. El 98,5% de los jóvenes usa plataformas como Instagram, TikTok, YouTube o WhatsApp, y el 75% ha compartido sus experiencias emocionales en estas redes. Sin embargo, la comparación constante con ideales de vida perfecta que circulan en Internet afecta negativamente a su bienestar emocional. Un 32% de los adolescentes admite sentir la presión de mostrar una vida sin problemas en redes sociales, aunque no sea cierto. Además, el informe revela que los adolescentes, especialmente las chicas, perciben que las redes sociales, como Instagram y TikTok, son peligrosas para la salud mental, dado el contenido a menudo superficial y presionante que se presenta.
La importancia de la intervención en la salud mental juvenil
Ante estos resultados, UNICEF España hace un llamado a fortalecer los programas de prevención y atención a la salud mental juvenil, especialmente en el ámbito escolar y en los centros de atención primaria. Es fundamental que las instituciones educativas y los servicios de salud trabajen de manera coordinada para ofrecer apoyo emocional y psicológico a los jóvenes en un entorno de confianza y confidencialidad.
Además, se recomienda aumentar la formación de los profesionales en salud mental infanto-juvenil y promover la participación activa de los adolescentes en la toma de decisiones que afecten su bienestar emocional. Un enfoque integral, que involucre tanto a las familias como a las instituciones públicas y privadas, es clave para reducir el estigma y proporcionar un entorno saludable para el desarrollo de los jóvenes.
Es hora de hablar sobre la salud mental juvenil
Es evidente que la salud mental de los adolescentes necesita ser una prioridad en la agenda pública. El 41% de los jóvenes que han tenido problemas emocionales en el último año no han buscado ayuda, lo que subraya la urgencia de crear un entorno en el que los adolescentes se sientan cómodos pidiendo ayuda y sean apoyados por sus comunidades, sus escuelas y los servicios de salud.
Con medidas adecuadas, educación y apoyo, es posible cambiar la percepción de los problemas de salud mental y ofrecer a los adolescentes las herramientas necesarias para enfrentarlos.










