Un estudio publicado este año con datos españoles demuestra que los días de calor extremo tienen un impacto en la mortalidad diaria, con una subida de la misma de un 25 por ciento.
El aumento del riesgo de muerte está estrechamente relacionado con las enfermedades respiratorias, cerebrovasculares y cardiovasculares. Entre estas últimas destacan el infarto de miocardio, pero sobre todo, la insuficiencia cardíaca.
La insuficiencia cardíaca es la vía final común de varias enfermedades del corazón e implica la falta de capacidad del corazón para responder a las demandas del resto del organismo. Se caracteriza por falta de aire al hacer esfuerzos, cansancio y, frecuentemente, retención de líquidos.
«Los pacientes con insuficiencia cardíaca deben ser extremadamente cuidadosos con las altas temperaturas puesto que tienen una función cardíaca disminuida que en estas condiciones se pone a prueba», comenta el especialista.
También es posible que el calor ponga de manifiesto enfermedades del corazón hasta ese momento desconocidas y que debutan como insuficiencia cardíaca.
Además, muchos de estos pacientes reciben tratamiento con diuréticos para eliminar el exceso de líquidos. Debido a que el calor reduce la cantidad de líquidos en el organismo por transpiración, a veces es necesario ajustar la dosis de diuréticos para evitar hipotensión y deshidratación.












