Un nuevo estudio liderado por la Universidad Complutense de Madrid revela que dedicar al menos dos horas diarias a actividades al aire libre puede retrasar de forma significativa la aparición de la miopía juvenil. Los efectos se prolongan hasta tres años y podrían ser clave en futuras estrategias de salud pública.
La exposición a la luz natural parece tener un impacto directo sobre el desarrollo visual de niños y adolescentes. Así lo confirma una investigación coordinada por el Departamento de Optometría y Visión de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que recomienda pasar al menos dos horas al día al aire libre, en espacios con niveles de luz superiores a 10.000 lux, para maximizar los beneficios.
Según Miguel Ángel Sánchez Tena, investigador de la UCM, esta medida podría integrarse tanto en la rutina escolar como en las actividades extracurriculares para frenar el avance de la miopía en edades tempranas.
Más de 16.000 participantes y resultados sostenidos
El trabajo, publicado en la revista Acta Ophtalmologica, se basa en un metaanálisis con datos de 16.597 personas de entre 6 y 18 años. El estudio muestra una diferencia media en la longitud axial del ojo de -0,08 milímetros por año y un cambio de 0,16 dioptrías por año en el equivalente esférico, manteniéndose estos efectos de forma constante hasta por tres años.
Estos valores reflejan una mejora real en el desarrollo ocular de los menores expuestos a la luz natural, según los autores del estudio.
La influencia del entorno
El análisis también pone el foco en las diferencias regionales y ambientales, que pueden afectar directamente la efectividad de las actividades al aire libre. Así lo señala Cristina Álvarez Peregrina, otra de las investigadoras del equipo de la UCM.
En zonas con mayor intensidad de luz natural, el efecto protector es más evidente. Sin embargo, en áreas urbanas muy pobladas, donde la luz natural escasea y los espacios verdes son limitados, los beneficios de estas prácticas pueden ser menores.

Recomendaciones con impacto social
Los resultados del estudio sugieren que fomentar actividades al aire libre desde edades tempranas puede convertirse en una herramienta preventiva efectiva frente a la miopía. Una medida sencilla y accesible que podría incorporarse a políticas de salud pública y orientaciones para familias y educadores.
Los investigadores también apuntan a la necesidad de profundizar en nuevos estudios que analicen más a fondo estas diferencias ambientales y determinen con mayor precisión cuál es la duración e intensidad óptimas de exposición a la luz natural para obtener el mayor beneficio ocular.
Un trabajo conjunto con respaldo internacional
Además de la Universidad Complutense de Madrid, en el estudio han participado la Universidad de Sevilla y el Instituto Superior de Educación y Ciencias de Lisboa, reforzando la solidez de los hallazgos y su posible aplicación en distintos entornos europeos.









