Dieciséis detenidos por una oleada de robos en obras: así operaba la red que usaba ropa de trabajo para pasar desapercibida

Una banda organizada usaba ropa de trabajo para colarse en obras y sustraer maquinaria sin levantar sospechas

La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal especializado en el robo de material de obra en edificios en construcción en Madrid, Guadalajara y Toledo. La operación, bautizada como “Hammer”, se ha saldado con 16 detenidos y la recuperación de herramientas y maquinaria valoradas en más de 400.000 euros. Los investigadores atribuyen a la red medio centenar de robos y más de treinta delitos vinculados a la receptación de material sustraído.

Un entramado que actuaba como si fuera personal de obra

La investigación arrancó en junio, cuando los agentes detectaron un incremento anómalo de robos en obras de nueva construcción en Majadahonda y localidades próximas. Los hechos no parecían aislados: todos seguían un patrón casi idéntico y afectaban a obras en marcha en varias zonas de la Comunidad de Madrid.

El grupo criminal operaba como si formara parte de cualquier cuadrilla de trabajo. Vestían ropa propia de operarios, accedían a las obras sin levantar sospechas y actuaban con aparente normalidad. Esa apariencia profesional les permitía moverse con soltura entre materiales, maquinaria y herramientas sin despertar alarmas. Una vez seleccionaban lo que querían sustraer, lo cargaban en sus furgonetas y desaparecían sin llamar la atención, algo que dificultó al principio la identificación de los responsables.

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Una oleada que alcanzó a más de una decena de municipios

La extensión geográfica del problema confirmaba que no se trataba de robos aislados. Las obras afectadas no solo estaban en Majadahonda, sino también en Boadilla del Monte, Villaviciosa de Odón, Torrejón de Ardoz, Villalbilla, Alcalá de Henares, Rivas-Vaciamadrid, Arganda del Rey, Leganés, Getafe y diferentes puntos de Madrid capital. El patrón llegó incluso a obras en marcha en Guadalajara y Toledo.
Este recorrido tan amplio evidenciaba que los autores conocían bien los ritmos de las obras y sabían cómo escoger objetivos vulnerables. La investigación determinó que la red actuaba principalmente en grandes áreas urbanas con alta actividad constructiva y movimientos constantes de operarios, maquinaria y proveedores.

El sistema interno de la red: escalones y funciones bien definidas

Los agentes descubrieron que el grupo estaba estructurado en varios niveles, lo que facilitaba un funcionamiento casi automático. Unos se encargaban de acudir físicamente a las obras para ejecutar los robos; otros gestionaban los trasteros donde se almacenaba el material; y un tercer grupo se centraba en la receptación, es decir, la venta del material robado a terceros.

Los trasteros, ubicados en Madrid capital y alquilados a nombre de distintas personas, funcionaban como centros logísticos donde se clasificaban y custodiaban herramientas, taladros, maquinaria eléctrica, generadores o piezas de alto valor. Este método les permitía acumular material sin levantar sospechas inmediatas y disponer de él de forma flexible en el mercado ilícito.

Más de 400.000 euros en material intervenido

En los dos trasteros registrados, la Guardia Civil intervino maquinaria y herramientas valoradas en más de 400.000 euros. También se incautaron cuatro vehículos, entre ellos un turismo de alta gama, utilizados presuntamente para desplazarse entre municipios y transportar las herramientas sustraídas.
El volumen y variedad del material recuperado da una idea del alcance de la actividad delictiva: herramientas profesionales, equipos especializados y dispositivos cuyo precio en el mercado legal resulta elevado, lo que explica el “interés” de este tipo de grupos por obras en ejecución donde la vigilancia es compleja y los materiales suelen estar en continuo movimiento.

Cincuenta robos y treinta y un delitos de receptación

La operación culminó con la detención de 16 personas, a quienes se les imputan 50 delitos de robo con fuerza y 31 de receptación. La investigación se desarrolló en dos fases y permitió entregar el material recuperado a más de treinta empresas afectadas desde junio.
La operación “Hammer” no solo ha frenado una cadena de robos que afectaba al sector de la construcción en tres provincias, sino que deja al descubierto un modelo delictivo basado en el conocimiento del funcionamiento interno de las obras y en la facilidad con la que se puede simular ser un trabajador más entre decenas de operarios.

¿Puede repetirse un fenómeno así?

Aunque la operación ha desmantelado la trama, quedan preguntas abiertas que afectan directamente al sector: ¿es suficiente el actual sistema de control en las obras? ¿Son necesarias medidas adicionales para evitar que grupos organizados aprovechen la falta de vigilancia en determinadas franjas horarias?
La propia magnitud del botín recuperado sugiere que este tipo de delitos no son improvisados. Requieren información previa, coordinación, movilidad y capacidad para colocar rápidamente el material sustraído en el mercado. A la vez, demuestra que las obras, especialmente las de gran tamaño, necesitan mecanismos de protección más robustos frente a bandas especializadas.

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Angel Sánchez Carbonell
Angel Sánchez Carbonell
Ángel Sánchez Carbonell - Director de Crónica Norte. Desde hace 37 años dedicado profesionalmente a la información y entretenimiento (TVE, Onda Cero, Tele Cinco, COPE...) Pero ante todo: un enamorado de la geografía de la península Ibérica. Montañero y apasionado por el mundo del vino, Miembro de la Unión Española de Catadores. Cuando la vida me lo permite señalizo caminos naturales como Técnico de Senderos de la Escuela Española de Alta Montaña. (EEAM) Pero sobre todo me pierdo por ellos...

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