La gran paradoja: Aznar clama por la libertad mientras el PP europeo impulsa con su voto en la asamblea europea el polémico euro digital
El expresidente presentó Orden y libertad en un acto que convirtió el Centro de Arte Alcobendas en un foro sobre los retos políticos, sociales y tecnológicos del siglo XXI
José María Aznar presentó en Alcobendas su ensayo Orden y libertad, un libro en el que analiza los desafíos de las democracias liberales en el siglo XXI.
El acto, celebrado en el Centro de Arte Alcobendas Alcalde García de Vinuesa, reunió reflexión política, debate institucional y un coloquio con la periodista Gloria Lomana.
El expresidente defendió la necesidad de liderazgo, Estado de derecho y estabilidad, y lanzó advertencias sobre los populismos, la inteligencia artificial, la demografía y la política exterior española.
Un libro político en un escenario municipal
Alcobendas fue ayer escenario de una presentación con claro contenido político e intelectual. José María Aznar, presidente del Gobierno entre 1996 y 2004 y actual presidente de FAES, acudió al Centro de Arte Alcobendas Alcalde García de Vinuesa para presentar su nuevo libro, Orden y libertad, una obra publicada el pasado mes de octubre en la que ofrece su visión sobre el momento que atraviesan las democracias liberales.

El acto no se planteó únicamente como una presentación editorial. El formato derivó pronto hacia un coloquio sobre algunos de los grandes asuntos que marcan el debate público: la pérdida de liderazgo, el papel de España en el mundo, el impacto de la inteligencia artificial, la crisis energética, el reto demográfico y el futuro de Europa.
La alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, abrió la cita con una intervención en la que recordó algunos hitos de los gobiernos de Aznar, entre ellos la profesionalización de las Fuerzas Armadas, la entrada de España en el euro y el pacto por las libertades y contra el terrorismo.
Orden y libertad: dos palabras con carga política
Durante su bienvenida, la alcaldesa también destacó tres pasajes del libro que, a su juicio, resumen parte de su enfoque. El primero, explicó, aborda “la importancia del humanismo vinculado a la centralidad de la persona como sujeto libre y responsable”. El segundo se centra en la relación entre orden y libertad: “El orden como equilibrio presupuestario, estabilidad y sobriedad medioambiental, y la libertad en todas sus facetas”. Y el tercero, añadió, incide en “la importancia de fortalecer la nación española como proyecto común y como marco de convivencia”.
Ese eje, orden y libertad, da título a una obra que Aznar estructura en cuatro bloques y en la que plantea una interpretación personal del presente. No se trata de un libro neutro ni académico en sentido estricto, sino de un ensayo político desde una posición ideológica reconocible. Precisamente por eso, su presentación en Alcobendas funcionó también como una invitación al debate: ¿qué tipo de liderazgo necesitan hoy las democracias?, ¿qué papel debe jugar España en el tablero internacional?, ¿hasta qué punto la tecnología está cambiando la forma de gobernar y de vivir?
Gloria Lomana condujo un coloquio sobre democracia liberal
Tras la intervención inicial, comenzó un diálogo entre José María Aznar y la periodista Gloria Lomana, en el que se fueron desgranando las principales ideas del libro. El expresidente puso el foco en las amenazas y oportunidades de las democracias liberales, un sistema que, según defendió, afronta presiones externas e internas.
Aznar fue especialmente crítico con lo que definió como “los líderes débiles de hoy” y reivindicó “la formación, el sentido de la historia para poder gobernar con responsabilidad”. En ese punto, dejó una de las frases más directas de la sesión: “Necesitamos más que nunca líderes auténticos. Vivimos una crisis de liderazgo muy fuerte”.
La idea de fondo es clara: para Aznar, la política actual sufre una falta de consistencia, preparación y visión histórica. Una afirmación que conecta con una preocupación cada vez más presente en el debate público: la distancia entre la velocidad de los problemas actuales y la capacidad de respuesta de las instituciones.

Inteligencia artificial, populismos y dictaduras: las nuevas presiones
Uno de los asuntos centrales del acto fue el estado de salud de la democracia liberal. Aznar advirtió de que “la democracia liberal está amenazada por dictaduras, populismos y la IA”. La inclusión de la inteligencia artificial en ese diagnóstico introduce una cuestión especialmente actual: la tecnología no solo transforma la economía o la comunicación, también puede alterar la forma en la que se construye la opinión pública, se toman decisiones y se ejerce el poder.
¿Estamos listos para el invierno demográfico?»: Aznar no se muerde la lengua en la presentación de su ensayo
El expresidente también se refirió al problema demográfico y sostuvo que “la inmigración no sustituye la solución al problema demográfico”. La frase resume una posición que suele generar debate: la inmigración puede aliviar determinadas necesidades laborales o sociales, pero no resuelve por sí sola los desequilibrios de natalidad, envejecimiento y sostenibilidad del sistema.
En ese contexto, Orden y libertad aborda asuntos que van más allá de la política diaria. El libro incorpora reflexiones sobre la crisis energética, los desafíos europeos, la evolución tecnológica y el sentido de España como nación o proyecto común. Temas amplios, pero muy presentes en la vida cotidiana: desde el precio de la energía hasta la capacidad de un país para defender sus intereses en Europa o en el mundo.
El euro digital, el contraste incómodo del Partido Popular
El debate dejó, además, una lectura política añadida. Mientras Aznar defendía en Alcobendas una idea de oposición muy vinculada al orden institucional clásico, a la soberanía nacional y a una mirada crítica hacia una Unión Europea que, según sus detractores, se ha alejado de parte de sus propios ciudadanos, en Bruselas avanzaba al mismo tiempo una iniciativa que toca una cuestión especialmente sensible: el euro digital. La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo dio luz verde con los votos de socialistas y populares al expediente para crear esta nueva forma de dinero electrónico emitida por el Banco Central Europeo, con el argumento de reforzar la soberanía monetaria europea, garantizar pagos digitales propios y complementar, no sustituir, al efectivo, en teoria.
El contraste no pasa desapercibido. El ponente del texto es el eurodiputado español Fernando Navarrete Rojas, del Partido Popular y del Grupo Popular Europeo, y la iniciativa salió adelante con una amplia mayoría en comisión. Para los defensores del proyecto, el euro digital puede ser una herramienta de autonomía frente a grandes plataformas de pago no europeas. Para sus críticos, abre una puerta delicada sobre privacidad, control financiero y dependencia del Banco Central Europeo. Ahí aparece la contradicción política de fondo: mientras Aznar advertía contra liderazgos débiles, populismos, cesiones de soberanía y una democracia liberal bajo presión, una parte del espacio político en el que se encuadra el PP europeo respaldaba el avance de una moneda digital pública que genera dudas precisamente en torno a la libertad individual, el efectivo y el control de los pagos
La política exterior, uno de los mensajes más duros
La parte más contundente del coloquio llegó al hablar de política exterior. Aznar aseguró que España atraviesa “el peor momento imaginable” en esta materia. Según afirmó, el país “ha dejado de ser percibido como un socio fiable por parte de muchos de sus aliados, lo que debilita su capacidad de influencia en los grandes asuntos internacionales”.
Su diagnóstico fue crítico y directo. Frente a esa situación, defendió “la importancia de mantener una relación sólida con Estados Unidos”, al que definió como “el principal aliado de España”. La afirmación sitúa el debate en un terreno conocido de la política exterior española: el equilibrio entre la pertenencia a la Unión Europea, la relación atlántica y el papel propio que España aspira a tener en el escenario internacional.
Más allá de la valoración partidista que pueda hacerse de sus palabras, el mensaje apunta a una cuestión de fondo: la política exterior no solo se mide en declaraciones, sino en credibilidad, alianzas estables y capacidad de influencia.
Instituciones que funcionan, pero que deben mejorar
En la recta final del acto, Aznar introdujo una nota menos pesimista al referirse al funcionamiento institucional en España. “En España todavía funcionan las instituciones, el estado de derecho, los guardianes de la ley y la democracia y, como ciudadanos, tenemos que hacer que funcionen mejor”, afirmó.
La frase resume una idea central del discurso: las instituciones siguen siendo el marco básico de convivencia, pero no pueden darse por garantizadas. Necesitan vigilancia ciudadana, responsabilidad política y una cultura democrática que no se limite a votar cada cuatro años.










