El refugio de la Sierra Norte de Madrid que guarda una historia de hace 16.000 años

Para imaginar el paisaje que rodeaba el Abrigo del Monte hay que retroceder miles de años. El clima era entonces mucho más frío que el actual y la última glaciación todavía formaba parte de la historia reciente de quienes habitaban este territorio.

En ese entorno vivió un grupo de cazadores-recolectores que utilizó el abrigo rocoso situado en el término municipal de El Vellón. Sus restos han permitido conocer algunos aspectos de su vida y, sobre todo, acercarse a la capacidad que tuvieron aquellas comunidades para desenvolverse en un medio exigente.

El enclave es uno de los testimonios relevantes de la presencia humana en el interior peninsular durante el Paleolítico superior.

Las huellas de quienes ocuparon el abrigo

No hay relatos escritos de aquella época. La historia de sus habitantes se reconstruye a partir de los objetos que dejaron atrás. Entre los materiales recuperados aparecen herramientas de piedra fabricadas principalmente con sílex y cristal de roca, junto a restos de industria ósea y elementos utilizados como adornos personales.

Son piezas sencillas en apariencia, pero permiten acercarse a algunas de las actividades que formaban parte de la vida cotidiana de aquel grupo. Entre ellas están las puntas de azagaya, proyectiles finos y alargados que probablemente se utilizaron para la caza. También se han encontrado cuatro caninos de zorro perforados, empleados como adornos personales.

Estos pequeños objetos aportan una dimensión distinta al yacimiento: además de las actividades relacionadas con la supervivencia, muestran que quienes ocuparon el abrigo también utilizaban objetos con una función ornamental.

Sierra

Un pequeño roedor que habla del clima

La historia del Abrigo del Monte no se encuentra únicamente en las herramientas. Entre los restos recuperados hay también microfauna, es decir, restos de pequeños animales. Uno de los hallazgos más destacados es el topillo nórdico (Microtus oeconomus).

La presencia de este roedor, característico de ambientes fríos, resulta especialmente importante para los investigadores porque ayuda a reconstruir cómo era el clima de la zona al final del Paleolítico.

Así, un animal de apenas unos centímetros se convierte en una pieza más del puzle. Junto a las herramientas y los restos de actividad humana, contribuye a dibujar el paisaje en el que vivieron los habitantes del abrigo.

Una investigación que empezó con un descubrimiento

El yacimiento fue descubierto por el prehistoriador Luis Gerardo Vega Toscano, ya fallecido, al que está dedicada la exposición que acaba de abrir sus puertas.

Los trabajos posteriores han permitido estudiar los diferentes materiales recuperados y obtener información sobre el modo de vida de sus ocupantes, su subsistencia y su relación con un entorno marcado por unas condiciones climáticas especialmente duras.

La exposición está coordinada por Elena Carrión, jefa del Servicio de Conservación e Investigación del museo, y Paloma de la Peña, investigadora de la Universidad de Granada.

Una ventana a la prehistoria de la región

El Abrigo del Monte forma parte de El presente de la arqueología madrileña, una iniciativa que presenta al público resultados de investigaciones realizadas sobre yacimientos de la región mediante exposiciones de pequeño formato.

En este caso, el objetivo es acercar al visitante a un periodo muy lejano, pero a través de objetos concretos: una herramienta de piedra, una punta de proyectil, un adorno hecho con un diente de zorro o los restos de un pequeño roedor.

Son vestigios que permiten reconstruir, pieza a pieza, la historia de las personas que ocuparon este rincón de la actual Comunidad de Madrid hace 16.000 años.

El Abrigo del Monte, también en un libro

La exposición llega acompañada de una publicación divulgativa dedicada específicamente al yacimiento. En ella participan distintos especialistas y se reúnen los resultados de las investigaciones realizadas sobre el Abrigo del Monte.

La muestra es gratuita y permite acercarse a uno de los capítulos más antiguos de la historia de la Sierra Norte: el de aquellas comunidades que vivieron allí al final de la última glaciación, mucho antes de que el paisaje y la forma de vida de la región fueran los que conocemos hoy.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Puede Interesarle...

pronto descubrirás aquí algo nuevo...!!!