Cada año se detectan 7 millones de nuevos casos de Alzheimer en el mundo, una enfermedad que ya afecta a 57 millones de personas globalmente y alrededor de 800.000 en España. Sin embargo, más de la mitad de los casos leves en nuestro país permanecen sin diagnóstico, con una demora media que supera los dos años desde la aparición de los primeros síntomas. Frente a este panorama, la detección temprana y la prevención basada en hábitos de vida saludables son fundamentales para poder frenar esta enfermedad.
Según la Organización Mundial de la Salud, el Alzheimer es la forma más frecuente de demencia neurodegenerativa y afecta a un 70% de los más de 57 millones de personas que viven con demencia en el mundo. Los datos de la Sociedad Española de Neurología reflejan que en España la enfermedad impacta ya a unas 800.000 personas y que cada año se suman 40.000 nuevos diagnósticos. El envejecimiento progresivo de la población provocará un aumento muy importante de estos casos, hasta superar los 78 millones de personas con demencia en los próximos cinco años y acercarse a los 140 millones dentro de 25 años.
Retraso en el diagnóstico y altos niveles de infradiagnóstico
La enfermedad tiene un infradiagnóstico especialmente elevado en su fase inicial, ya que más del 50% de los casos leves no son detectados. El período que transcurre entre los primeros síntomas y el diagnóstico puede ser superior a dos años, lo que retrasa el acceso a tratamientos y apoyos. Además, entre un 30% y un 50% de las personas con cualquier tipo de demencia no reciben un diagnóstico formal, a pesar de que en los últimos años se han desarrollado técnicas de diagnóstico más precisas, como el uso de biomarcadores en sangre, que permiten confirmar la enfermedad mucho antes.
Uso de biomarcadores para mejorar el diagnóstico
Actualmente, menos del 20% de los diagnósticos de Alzheimer en España utilizan biomarcadores, unos indicadores biológicos que aportan certeza sobre la enfermedad. La Sociedad Española de Neurología recomienda aumentar su uso al 80-90% para identificar a los pacientes que puedan beneficiarse de nuevos fármacos aprobados recientemente por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Estos tratamientos, como lecanemab y donanemab, actúan eliminando o reduciendo las placas de beta-amiloide en el cerebro, un factor clave en la progresión del Alzheimer, y han demostrado ralentizar el deterioro cognitivo en sus fases iniciales.
Alzheimer, una enfermedad en parte prevenible

Aunque la edad es el principal factor de riesgo para el desarrollo del Alzheimer, casi uno de cada dos casos está vinculado a factores modificables relacionados con el estilo de vida y la salud vascular. Entre las medidas preventivas más recomendadas están evitar el consumo de alcohol y tabaco, realizar ejercicio físico regular, mantener la vida social y la actividad cognitiva, corregir problemas de audición o visión, controlar enfermedades como la diabetes y la hipertensión, y evitar traumatismos cerebrales o la exposición a la contaminación ambiental.
Claves para el futuro: diagnóstico precoz y prevención
La enfermedad de Alzheimer representa una de las diez principales causas de discapacidad y dependencia a nivel mundial, con un crecimiento acelerado en los próximos años. Por ello, fomentar la detección temprana y la confirmación biológica mediante biomarcadores será crucial para aprovechar el potencial de los tratamientos actuales y futuros. A su vez, promover hábitos saludables y controlar los factores de riesgo vascular pueden contribuir a reducir el impacto de esta enfermedad en la población.









