¿Sabías que el árbol más viejo de Madrid tiene más de 1.000 años?

El tejo del arroyo de Barahondillo, en Rascafría, es el ejemplar más antiguo de toda la región

Madrid no solo conserva monumentos de piedra. Entre sus montes, jardines y parques crecen árboles que llevan siglos siendo testigos mudos de la historia de la región. La Comunidad de Madrid ha decidido reforzar el cuidado de estos ejemplares aumentando un 30% el presupuesto destinado a su asistencia técnica especializada: de los 33.844 euros de 2025 se pasa a 43.102 euros para los próximos doce meses.

El anuncio afecta a los 283 árboles singulares que forman parte del Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora. Estos ejemplares han merecido esa distinción por razones muy concretas: su singularidad, su porte excepcional, su avanzada edad, su tamaño o su importancia histórica, cultural o científica.

Qué cambia en su cuidado a partir de ahora

Hasta ahora, los técnicos de la Comunidad realizaban un seguimiento periódico de estos árboles e intervenían solo cuando surgía algún problema. A partir de este momento, ese modelo de gestión se amplía con actuaciones más completas y preventivas.

Entre las novedades previstas está la evaluación mecánica y fisiológica de cada árbol, usando herramientas propias de la arboricultura avanzada y simulaciones digitales que permiten anticipar posibles riesgos. También se construirán plataformas elevadoras para realizar podas en altura de manera segura y se instalarán elementos de sujeción en aquellos ejemplares que lo necesiten. Además, se trabajará en la mejora del suelo que rodea a estos árboles para estimular su regeneración natural y alargar su vida lo máximo posible.

El objetivo, en definitiva, es garantizar la estabilidad y el estado sanitario de unos ejemplares que, en muchos casos, ya no tienen posibilidad de ser reemplazados.

Los árboles más llamativos del catálogo

El catálogo de árboles singulares de la Comunidad de Madrid recoge cerca de 100 especies diferentes, lo que da una idea de la diversidad biológica que alberga la región. Todos están señalizados en el terreno con una placa de piedra numerada, y los más destacados cuentan además con un cartel que explica su historia y características.

Entre los más notables destaca, por encima de todos, el tejo del arroyo de Barahondillo, en Rascafría, que supera los 1.000 años de antigüedad y es el árbol más viejo de toda la región.

En cuanto a altura, el campeón es el Plátano de la Trinidad, en el Jardín del Príncipe de Aranjuez, con 47,5 metros. Le siguen la Secuoya Gigante de la Casita del Príncipe, en El Escorial, con 41,5 metros, y el Ahuehuete de los Chinescos, también en Aranjuez, con 41 metros.

Si hablamos de grosor, los récords los ostentan la secuoya de El Escorial, con un perímetro de 9,2 metros; el Roble Viejo de El Chaparral, en Montejo de la Sierra, con 9,15 metros; y el Plátano Mellizo del Jardín del Príncipe, en Aranjuez, con 8,21 metros.

Qué pueden hacer los vecinos para ayudar

La conservación de estos árboles no depende solo de los técnicos. La Comunidad de Madrid recuerda que la colaboración ciudadana es fundamental y pide a los vecinos que, cuando visiten estos ejemplares, eviten acercarse demasiado a ellos, abrazarlos, llevarse ramas como recuerdo o encender fuego en sus inmediaciones. Cualquiera de estas acciones, aunque parezca inofensiva, puede dañar seriamente la salud de unos árboles que han sobrevivido durante siglos.

Un banco de semillas como red de seguridad

Junto a este plan de cuidados directos, la Comunidad de Madrid cuenta con otra herramienta menos visible pero igualmente importante: el Banco de Germoplasma de Flora Silvestre (Biformad), ubicado en el vivero forestal del Instituto Madrileño de Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), en Arganda del Rey.

Este banco almacena semillas y muestras de plantas forestales y especies arbóreas que podrían verse amenazadas por el cambio climático, la actividad humana o la irrupción de plagas y enfermedades. Su función es actuar como una reserva genética: si alguna de estas poblaciones desapareciera, las muestras conservadas permitirían reintroducirla en su entorno natural.

En la actualidad, el Biformad conserva 774 muestras de 282 especies distintas, de las que 178 cuentan con algún tipo de protección oficial. Entre ellas se incluyen muestras de 114 de los árboles singulares del catálogo, lo que añade una capa adicional de seguridad a su preservación a largo plazo.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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