Un estudio del Consejo Europeo de Investigación ha revelado la cada vez más marcada brecha económica entre ricos y pobres en algunas ciudades europeas. El estudio compara un total de trece ciudades para medir la distancia física entre grupos poblacionales con poderes adquisitivos muy distintos.
Un equipo internacional de científicos financiados por el Consejo Europeo de Investigación ha comparado la evolución de 13 ciudades europeas entre los años 2001 y 2011. El estudio se centra, principalmente, en la segregación por ingresos.
La entidad puede estar influenciada en el aumento de la desigualdad como en el caso de Estonia, donde algunas comunidades desfavorecidas están habitadas en gran parte por población rusa.
«Esta segregación espacial entre ricos y pobres puede convertirse en un caldo de cultivo para la incomprensión y el malestar social», advierte Van Ham, investigador becado por el ERC y coautor del estudio.
La conclusión de este estudio es que, aunque la mezcla social está disminuyendo en muchas áreas urbanas, la desigualdad socioeconómica ha causado que las personas con diferentes rangos de ingresos (ricos y pobres) vivan cada vez más alejados.
El estudio señala que, siempre que es posible, los residentes de clase media tienden a abandonar los vecindarios de bajos ingresos, como ha publicado la web Sinc.
Van Ham ha explicado como no pasa nada porque unos pocos se alejen pero que los extremos deben evitarse siempre.













