Citologías, a pesar de su importancia son una de las pruebas médicas más evitadas por las mujeres

Uno de los principales motivos para hacerse una citología es que se trata de la prueba que puede ayudar a detectar de manera precoz el cáncer de cuello de útero u otras lesiones precancerosas.

Si hay un aspecto de la salud que las mujeres evitan en cierto modo, esa es la salud reproductiva y genital. De hecho, muchas mujeres no llegan a tener claro cada cuánto tienen que hacerse una citología o, todavía peor, para qué sirven exactamente o si solo son necesarias cuando notas que algo no anda bien.

Teniendo en cuenta que se trata de una prueba relativamente incómoda, por la situación y por la prueba en sí, no es de extrañar que se eviten en cierto modo. Si no se tienen síntomas es más que probable que se alargue tanto como podamos. Pero la realidad es que por muy incómoda que sea, la citología es una prueba importante y necesaria que las mujeres deben hacerse cada cierto tiempo.

La importancia de las citologías


Uno de los principales motivos para hacerse una citología es que se trata de la prueba que puede ayudar a detectar de manera precoz el cáncer de cuello de útero u otras lesiones precancerosas. Teniendo en cuenta que se tratan de cánceres que, en ocasiones, resultan bastante silenciosos, la importancia de detectarlo a tiempo es vital.

Pero no solo eso, sino que también se trata de una prueba que ayuda a diagnosticar infecciones vaginales. De esta manera, si existe algún problema, el ginecólogo o ginecóloga podrá ofrecer el tratamiento adecuado cuanto antes.

Citologías
© Daniel Lobo

Cada cuánto tenemos que hacernos una citología

La recomendación más habitual es que se comiencen a hacer citologías a partir de los 21-25 años o con anterioridad si ya se ha comenzado a mantener relaciones sexuales. Los primeros tres años se recomienda que se hagan citologías una vez al año o cada dos.

Después de los 30 años, o en caso de que las últimas tres citologías no hayan dado resultados negativos, será suficiente con realizar una cada tres aproximadamente. En cualquier caso, será el médico o ginecólogo quien diga la frecuencia con la que realizar la prueba.

A partir de los 65-70 años es posible que se pueda dejar de hacer estas pruebas, siempre que en los 10 años anteriores ninguna haya dado problemas . De nuevo, será el profesional médico el que indique cuando se dejar de hacerlas.

En el caso de mujeres en las que hayan tenido positivos en alguna citología, es probable que el médico recomiende hacer citologías y pruebas adicionales más a menudo.

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Aurora Cancela Pérezhttps://www.cronicanorte.es
Aurora Cancela Pérez, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Colmenar Viejo. Es redactora en Crónica Norte desde 2017. Apasionada de la información local y los viajes.

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