Cada año, los habitantes de Colmenar Viejo esperan con ansias el último sábado de enero para vivir una de las fiestas más emblemáticas de la localidad: La Vaquilla. Este evento, declarado de Interés Turístico Nacional desde 1986, no solo es una de las celebraciones más queridas, sino también una de las más antiguas, con raíces que se remontan a la Edad Media. Este 25 de enero, las calles del municipio se llenarán nuevamente de tradición, color y folklore, consolidando a la fiesta como un referente cultural en la región.
La Vaquilla no es simplemente una fiesta local, sino una tradición que simboliza la conexión entre los vecinos y su historia. Con orígenes que algunos historiadores vinculan a la Roma antigua, la fiesta toma forma en Colmenar Viejo desde al menos el siglo XIII, cuando la villa comienza a consolidarse como núcleo poblacional. En sus primeras ediciones, los jóvenes se vestían con pieles de animales, y la fiesta representaba un rito de fertilidad que buscaba dar la bienvenida a la primavera.
Hoy en día, las 24 Vaquillas que participan en la celebración son el centro de la festividad. Estos armazones de madera, decorados con mantones de Manila, pañuelos de seda y flores, simbolizan la alegría de la comunidad, su unidad y su capacidad de preservar el legado cultural. Cada vaquilla, que sale de una vivienda o local, está acompañada de su grupo de vaquilleros, que junto al mayoral y el taleguero recorren las principales calles del municipio antes de llegar a la Plaza del Pueblo.
Un día lleno de tradiciones y emoción
La jornada comenzará a las 16:00h con el recorrido de las vaquillas por las calles del municipio, donde vecinos y visitantes podrán verlas danzar al ritmo de la música y los pañuelos al aire. A las 17:00h, la Plaza del Pueblo será el escenario principal de la festividad, donde los asistentes podrán disfrutar de un espectáculo único: el baile de las Vaquillas. En esta actuación, cada una de las 24 vaquillas exhibirá su colorido y belleza, mientras los vaquilleros simulan embestidas en un baile tradicional que siempre consigue cautivar al público.

Para hacer más agradable la espera, se ofrecerá caldo caliente a los asistentes, creando un ambiente acogedor y festivo para todos los presentes. Este evento es una oportunidad no solo para disfrutar de la tradición, sino también para reforzar los lazos comunitarios y dar a conocer las costumbres locales a los nuevos visitantes.
La fiesta y su impacto en el comercio local
Un aspecto importante de la Vaquilla es su impacto económico en la localidad. Durante la celebración, muchos comercios y pequeños negocios de la zona se benefician del gran número de visitantes que llegan atraídos por la fiesta. Restaurantes, tiendas de recuerdos, y otros comercios locales tienen la oportunidad de dar a conocer sus productos a una audiencia más amplia, lo que contribuye al dinamismo económico de Colmenar Viejo.
La Vaquilla se ha consolidado como un referente no solo para los colmenareños, sino también para los turistas que visitan la región cada año con el deseo de vivir una experiencia auténtica y única. Las familias, los grupos de amigos y los turistas disfrutan de la festividad mientras apoyan el comercio local, lo que genera un efecto positivo para la economía del municipio.
Un evento lleno de historia y emoción
Lo que comenzó como una fiesta para celebrar la llegada del buen tiempo ha perdurado a través de los siglos gracias a la dedicación y el amor por las tradiciones de los colmenareños. La Vaquilla es más que una fiesta: es un testimonio vivo de la historia de Colmenar Viejo, una tradición que sigue uniendo generaciones y fortaleciendo el sentimiento de comunidad. Este 25 de enero, una vez más, la plaza se llenará de vida, música y color para celebrar una de las fiestas más emblemáticas de la región.










