El hartazgo de miles de ciudadanos de la zona norte de Madrid ha alcanzado su punto de saturación y se transformará en una movilización histórica el próximo 22 de marzo. Vecinos y colectivos sociales cortarán la carretera M-607 para exigir de forma urgente infraestructuras dignas y un transporte público que deje de castigar su calidad de vida diaria.
¿Por qué se rebela la zona norte el 22 de marzo?
La paciencia tiene un límite y, para los habitantes de la zona norte de Madrid, ese límite se ha superado entre retenciones interminables y vagones de tren que nunca llegan a su hora. El próximo domingo 22 de marzo, las calles de Colmenar Viejo y el asfalto de la carretera M-607 dejarán de ser meros escenarios de atascos para convertirse en el epicentro de una reivindicación que busca soluciones estructurales a un problema que afecta a la salud y la economía de miles de familias.
La convocatoria, impulsada por la Plataforma M50YA y la Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo, no es un evento aislado, sino el resultado de años de promesas incumplidas y una planificación que muchos consideran insuficiente para el crecimiento demográfico de la región. La cita comenzará a las 11:30 horas en la rotonda del Camino de Remedios, un punto estratégico que dará inicio a una marcha reivindicativa que pretende visibilizar el malestar de quienes, día tras día, ven cómo su tiempo se escapa en los desplazamientos hacia el trabajo o los centros de estudio.

El recorrido previsto tiene una carga simbólica y práctica evidente: la columna de manifestantes transcurrirá entre los kilómetros 34 y 32 de la M-607 en sentido Madrid, para luego regresar al municipio a través de la Avenida Prado Basteros hasta desembocar en la emblemática Plaza del Pueblo. Allí, la lectura de un manifiesto pondrá voz a una comarca que se siente olvidada por las administraciones competentes en materia de transporte.
M-607: el embudo que asfixia a 62.000 conductores diarios
Uno de los pilares de la protesta es la situación de la autovía M-607. Esta arteria, fundamental para la conexión de Colmenar Viejo y Tres Cantos con la capital, soporta una media diaria de 62.000 vehículos. Actualmente, el tramo que une Tres Cantos norte con la Variante Sur de Colmenar Viejo se encuentra inmerso en unas obras de ampliación para dotar a la vía de un tercer carril por sentido. Si bien la intervención es necesaria, la ejecución y los plazos están generando un caos circulatorio que los vecinos califican de insostenible.
Las obras, que comenzaron en abril de 2025 y tienen un plazo de ejecución estimado de 24 meses, han convertido los trayectos rutinarios en una odisea de carriles estrechos, cambios de rasante y accesos cerrados. En las últimas semanas, los cierres puntuales en puntos clave como el kilómetro 24 han provocado retenciones que se extienden mucho más allá de las horas punta. Los convocantes exigen una mayor agilidad en estos trabajos y una planificación que minimice el impacto en los desplazamientos diarios, evitando que la solución se convierta en un problema crónico para toda una legislatura.
¿Es el cierre de la M-50 la solución definitiva o un dilema ambiental?
La finalización del arco norte de la M-50 es, quizás, la reivindicación más ambiciosa y compleja de la plataforma M50YA. Durante décadas, el proyecto de cerrar el anillo de circunvalación entre la A-6 y la A-1 ha sido objeto de debate político y técnico. Para los defensores del proyecto, se trata de una infraestructura estratégica indispensable para descongestionar la zona norte y ofrecer una alternativa real al paso obligado por la M-607 o la saturada M-40.
Sin embargo, el proyecto se enfrenta a obstáculos técnicos y medioambientales de primer orden. El trazado previsto atravesaría zonas de altísimo valor ecológico, como el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y el Monte de El Pardo. La complejidad de construir túneles que respeten estos espacios protegidos ha disparado los costes previstos y ha generado una división de opiniones sobre su viabilidad real. Los vecinos preguntan: ¿hasta cuándo debe la movilidad de las personas estar supeditada a proyectos que nunca se ejecutan ni se descartan de forma definitiva? La falta de una decisión clara por parte de las administraciones mantiene a la comarca en un limbo infraestructural que lastra su desarrollo.
Cercanías C-4: una red de transporte que viaja con retraso
Si el transporte por carretera es complicado, el servicio ferroviario no ofrece un alivio real. La línea C-4 de Cercanías Madrid, que conecta Colmenar Viejo con el corazón de la capital, ha comenzado el año 2026 encabezando los rankings de incidencias. Según datos oficiales, solo en los dos primeros meses del año esta línea registró más de 77 averías o retrasos significativos, afectando a la fiabilidad de un servicio que debería ser la columna vertebral de la movilidad sostenible en la zona norte.
Los usuarios denuncian de forma constante la falta de información veraz durante las incidencias y unas frecuencias que no responden a la demanda creciente de una población que sigue aumentando. Las obras en estaciones clave como Chamartín o la reciente renovación de vías en el tramo de Parla han tenido un efecto dominó que llega hasta el norte de la comunidad, traduciéndose en vagones hacinados y una incertidumbre diaria que empuja a muchos ciudadanos a volver a utilizar el coche privado, alimentando así el círculo vicioso del colapso circulatorio.
¿Qué mejoras se exigen para el sistema de autobuses?
Más allá del tren y la autovía, la red de autobuses urbanos e interurbanos también está en el punto de mira de la movilización. La demanda de una movilidad digna incluye frecuencias adecuadas que permitan una conexión fluida entre los distintos municipios de la zona y los principales nodos de transporte de Madrid. Los vecinos reclaman una mayor capacidad en las líneas existentes, especialmente en aquellas que conectan con los centros hospitalarios y las universidades, servicios esenciales cuyo acceso se ve condicionado por la calidad del transporte público.
Asimismo, la construcción de la Variante Sur entre Colmenar Viejo y Tres Cantos se presenta como una obra necesaria para aliviar la carga de tráfico local y mejorar la seguridad vial. Esta infraestructura permitiría canalizar los flujos de tráfico de manera más eficiente, evitando que las travesías urbanas absorban una circulación que no les corresponde.
Un llamamiento a la unión de todos los municipios del norte
Las organizaciones convocantes subrayan que este no es un problema exclusivo de Colmenar Viejo. Municipios como Tres Cantos, San Agustín del Guadalix, Manzanares El Real y otras localidades de la sierra se ven afectados por el mismo nudo gordiano de movilidad. “La movilidad de la zona norte es un problema común que requiere una respuesta conjunta”, afirman desde la organización, invitando a todo el tejido social —asociaciones de padres, clubes deportivos y colectivos culturales— a sumarse a la marcha del 22 de marzo.
El objetivo es claro: convertir la protesta en una jornada de participación ciudadana donde se escuche la voz de quienes sufren las consecuencias de una gestión que consideran reactiva en lugar de proactiva. La movilidad es un derecho que condiciona el acceso al empleo y a la educación, y los vecinos de la zona norte están decididos a defenderlo hasta obtener compromisos firmes y soluciones reales sobre la mesa de las administraciones.











¿Pero no están arreglando ya la M – 607 ?. Esto tiene un pestazo al habitual oportunismo político de ciertos partidos que tira para atras.