La Policía Nacional ha desarticulado en Madrid una red criminal especializada en estafar a personas mayores mediante el método del vishing, logrando el arresto de un hombre y una mujer. Los implicados suplantaban a entidades bancarias para personarse en los domicilios, robar las tarjetas de crédito de sus víctimas y realizar reintegros masivos de dinero en efectivo.
La investigación policial, recientemente culminada en la capital, ha sacado a la luz un «modus operandi» meticulosamente diseñado para atacar a uno de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad. Los detenidos, un varón y una mujer, centraban su actividad en el vishing. Esta técnica consiste en realizar llamadas telefónicas fraudulentas en las que los estafadores se hacen pasar por empleados de entidades bancarias de confianza.
El perfil de las víctimas estaba muy definido: residentes en el municipio de Madrid de avanzada edad. Según los datos facilitados por la Jefatura Superior de Policía de Madrid, los afectados presentaban a menudo una disminución de sus capacidades físicas o cognitivas, además de situaciones de aislamiento social o dependencia emocional de terceros. Estas condiciones facilitaban que los delincuentes pudieran ganarse su confianza a través del teléfono para iniciar el engaño.
El salto del teléfono a la puerta de casa
Lo que comenzaba como una llamada de alerta bancaria terminaba con los delincuentes llamando directamente al timbre de las viviendas. Una vez establecido el contacto telefónico y generado un clima de falsa seguridad, los estafadores se presentaban físicamente en los domicilios de los mayores. El pretexto utilizado siempre era el mismo: una supuesta incidencia técnica que obligaba a la sustitución inmediata de las tarjetas bancarias por unas nuevas.
Durante estas visitas, los detenidos no solo conseguían que las víctimas les entregaran sus tarjetas originales, sino que también obtenían mediante engaño las claves PIN necesarias para operar con ellas. Para evitar que los ancianos sospecharan en el momento, los criminales les hacían entrega de un sobre cerrado que supuestamente contenía la nueva tarjeta, aunque en realidad el sobre escondía una tarjeta perteneciente a una víctima anterior. Esta maniobra de distracción les otorgaba el tiempo suficiente para abandonar el lugar y dirigirse rápidamente a los cajeros antes de que el fraude fuera descubierto.
Saqueo de cuentas y compras en comercios
Con las tarjetas auténticas y sus respectivos códigos secretos en su poder, los presuntos autores de los hechos iniciaban una carrera por obtener el máximo beneficio económico en el menor tiempo posible. Se dirigían a cajeros automáticos para extraer la mayor cantidad de dinero en efectivo que el límite de la tarjeta permitiera. Además del dinero en metálico, utilizaban las tarjetas para realizar compras diversas en establecimientos comerciales de la zona.
La audacia de los delincuentes iba en ocasiones más allá de la estafa bancaria. En ciertos casos, aprovechando la falta de reflejos de las personas mayores durante la visita domiciliaria, aprovechaban cualquier descuido para sustraer directamente dinero en efectivo y teléfonos móviles que las víctimas tenían en sus casas. La investigación ha permitido esclarecer hasta el momento un total de 32 hechos delictivos vinculados a esta organización criminal.
El balance de la operación policial
Tras las pesquisas correspondientes, los agentes procedieron a la detención de la pareja el pasado 29 de enero. Durante la intervención, la Policía Nacional logró incautar 3.750 euros en efectivo, además de tarjetas bancarias, terminales móviles adquiridos con el dinero estafado y diverso material necesario para ejecutar los fraudes. Los investigadores han identificado a un total de 34 víctimas, cuya media de edad se sitúa en los 81 años.
Los dos arrestados se enfrentan ahora a cargos como presuntos responsables de delitos de estafa, hurto y pertenencia a organización criminal. Tras ser puestos a disposición de la autoridad judicial, se ha decretado el ingreso en prisión para uno de los detenidos. Esta operación pone de manifiesto la importancia de extremar las precauciones ante llamadas inesperadas de bancos y, sobre todo, de recordar que ninguna entidad financiera envía personal a domicilio para recoger tarjetas de crédito o solicitar claves personales por teléfono.




