La gestión de los embalses en la Comunidad de Madrid ha permitido reducir a la mitad el caudal de los ríos tras las intensas lluvias de las últimas semanas. Gracias a la estrategia de prevención de Canal de Isabel II, se han evitado inundaciones graves al regular el agua que baja hacia los municipios. Actualmente, 10 de las 13 presas de la región están liberando agua de forma controlada para garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Las borrascas que han visitado la región recientemente han puesto a prueba la capacidad de respuesta de nuestras infraestructuras hídricas. Durante el pasado 10 de febrero, la red de embalses registró uno de los momentos de mayor tensión de su historia. En esa jornada, las aportaciones de agua alcanzaron una media de casi 400 metros cúbicos por segundo, situándose como la octava cifra más alta jamás registrada por la empresa pública.
Sin embargo, el impacto en los cauces de los ríos fue mucho menor de lo esperado. Mediante una gestión anticipada, se logró que el caudal que continuaba río abajo fuera de solo 205 metros cúbicos por segundo. Esta diferencia es fundamental, ya que supone haber frenado casi el 50% de la fuerza del agua, protegiendo así las zonas habitadas y los ecosistemas que rodean los ríos madrileños.
Cómo se prepara una presa para la llegada de lluvias
Muchos vecinos se preguntan por qué se suelta agua cuando los embalses están llenos. La respuesta reside en lo que los técnicos llaman volumen de resguardo. Para que un embalse pueda actuar como un escudo contra las crecidas, necesita tener siempre un espacio libre. Cada mes del año, las normas de explotación obligan a mantener un hueco vacío capaz de recibir y frenar el agua que llega de golpe por lluvias torrenciales o por el deshielo.
Estas maniobras son habituales en esta época del año y se realizan de forma manual por personal técnico especializado. La apertura y cierre de las válvulas no es un proceso automatizado al azar, sino una operación de precisión para laminar las avenidas de agua. El objetivo es doble: asegurar que haya agua suficiente para el consumo de la población y, al mismo tiempo, evitar que el río se desborde y cause daños personales o materiales.

Vigilancia constante y tecnología de precisión
La seguridad de estas instalaciones es una prioridad absoluta, por lo que son consideradas infraestructuras estratégicas. Todas las presas cuentan con una vigilancia que no descansa: las 24 horas del día durante los 365 días del año. Este control combina la presencia física de operarios con sistemas tecnológicos de última generación que permiten un mantenimiento predictivo.
Para entender la magnitud de este control, basta mirar los datos de la red de Canal de Isabel II, que recoge anualmente casi 400.000 datos sobre el estado y comportamiento de las presas. En el caso concreto de El Atazar, existen unos 700 equipos de medida repartidos por toda la estructura. Entre ellos se encuentran péndulos, sensores de temperatura y medidores de juntas que vigilan cada milímetro del muro. El 42% de toda esta información se recibe automáticamente por telecontrol, mientras que el resto se sigue tomando de forma manual para asegurar la máxima fiabilidad.
Coordinación total para informar a los municipios
En la actualidad, con los embalses madrileños situándose por encima del 86% de su capacidad total, 10 de las 13 presas de la región están realizando estos vertidos de seguridad. Es un proceso transparente y rígidamente regulado. Las normas que rigen estas maniobras fueron actualizadas y aprobadas la pasada primavera por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y se revisan cada cinco años.
Además, existe un protocolo de comunicación constante. Cada vez que se decide realizar un desembalse, se notifica de inmediato a la Confederación Hidrográfica del Tajo y a la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112. Esta red de contacto permanente garantiza que cualquier cambio en el río esté monitorizado y que, si fuera necesario, se pueda avisar con tiempo suficiente a la población para garantizar su tranquilidad y seguridad.










