EDITORIAL: «Un año de mandato»

Llamar “Legislatura” a los 4 años de gobierno municipal es erróneo. Claramente, un Ayuntamiento no tiene la capacidad legal de legislar. 

Un año de mandato cuando un gobierno es “nuevo” suele dar para muy poco, siempre se dijo que el primer mandato es para aprender y el segundo -si llega- es para gobernar y ejecutar. 

El problema es que ahora muchos gobiernos nuevos responden a este reto con soberbia, como algunos adolescentes maleducados: sin la razón, sin respeto, con altanería y prepotencia, creyéndose que lo saben todo y todavía no han visto nada. Créanme son ya 30 años viendo estrellas fugaces pasar y estrellados fracasar. 

Hay excepciones, por supuesto, y también dentro de cada gobierno municipal hay personas de toda condición y educación. Como dice el Doctor Cabrera: “Qué tiempos, aquellos en los que solo había un tonto en cada pueblo” 

En nuestra zona norte afortunadamente la mayoría de los gobiernos no padecen esta situación, en primer lugar porque muchos gobiernos tienen más experiencia y en otros casos porque son personas con mejor talante, disposición y educación y eso son buenos ingredientes que acaban por mostrar la humildad humana y eso es fundamental Pero hay un par de casos preocupantes. 

Algunos han venido con el “chip” de la venganza, del despecho y han visto enemigos por todas partes, aunque realmente solo los encontraran si se miran bien al espejo y reconocen que el verdadero enemigo es “la negrura” de sus pensamientos. 

En ese caso el mal lo puede arrastrar alguien del equipo y hacer que se contagie el resto, por estupidez, miedo o imitación (algo muy común cuando la gente tiene miedo a perder un sueldo que tal vez no le corresponda) si no se diagnostica a tiempo este problema puede cangrenar el equipo completo y hacer de un mandato algo estéril y tóxico. 

En otros casos la inexperiencia y “creerse el elegido” “Ya era hora de que me hicieran alcalde con lo importante que he sido yo en este pueblo…”  Ese caciquismo y pensar que todos los demás están equivocados, solo conduce a una gestión despótica muy alejada de sus vecinos. 

Un alcalde no es Dios, ni tan siquiera un juez, no imparte justicia en los plenos (aunque alguno lo tenga interiorizado) Un alcalde y un concejal es básicamente un servidor público que merece por supuesto un respeto, el mismo que él debe en la misma proporción a cualquier vecino. 

¡Ojo: Los años vuelan! 

Angel Sánchez Carbonell
Angel Sánchez Carbonell
Ángel Sánchez Carbonell - Director de Crónica Norte. Desde hace 34 años dedicado profesionalmente a la información y entretenimiento (TVE, Onda Cero, Tele Cinco, COPE...) Pero ante todo: un enamorado de la geografía de la península Ibérica. Montañero y aficionado a la gastronomía y la enología. Cuando la vida me lo permite señalizo caminos naturales como Técnico de Senderos de la Escuela Española de Alta Montaña. (EEAM) Pero sobre todo me pierdo por ellos...

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